Experiencia en tratamiento quirúrgico de hemorroides

Hämorrhoiden sind ein natürlicher Bestandteil des Enddarms und übernehmen gemeinsam mit dem Schließmuskel eine wichtige Funktion bei der Feinabdichtung des Analkanals. Erst wenn diese Gefäßpolster durch anhaltende Belastung vergrößert oder verlagert werden, spricht man von einem Hämorrhoidalleiden. Der Beitrag erklärt verständlich und medizinisch korrekt, wie hämorrhoidale Beschwerden entstehen, welche Rolle Druck, Stuhlregulation und Lebensstil spielen und warum Symptome wie Jucken, Brennen oder Blutungen meist das Ergebnis langfristiger funktioneller Überlastung sind. Darüber hinaus wird detailliert dargestellt, wann konservative Maßnahmen ausreichen, wann eine operative Therapie sinnvoll wird und wie sich unterschiedliche Operationsmethoden, Heilungsverläufe und Rückfallrisiken einordnen lassen. Ein besonderer Fokus liegt auf der Bedeutung der Nachsorge, der Stuhlregulation und der lokalen Schleimhautpflege für eine nachhaltige Beschwerdelinderung. Der Artikel zeigt zudem auf, warum Prävention und Darmgesundheit entscheidend für ein dauerhaft gutes Ergebnis sind und wie Ernährung, Bewegung und geeignete Medizinprodukte den Enddarm langfristig entlasten können.
Dr. med. univ. Lukas Heschl

Autor

Dr. med. univ. Lukas Heschl

Inhaltsverzeichnis

¿Qué son las hemorroides y cuándo se habla de una enfermedad hemorroidal?

Las hemorroides son almohadillas vasculares fisiológicas en el recto.

¿Qué experiencias relatan los pacientes después de una operación de hemorroides?

Las experiencias tras una operación de hemorroides son muy variadas y no se pueden reducir a un único curso uniforme.

¿Qué tan dolorosa es, en general, una operación de hemorroides?

Muchas personas pacientes consideran que una operación de hemorroides es dolorosa, especialmente en los primeros días después del procedimiento.

¿Cuánto tiempo dura la curación después de una operación de hemorroides?

La duración de la curación tras una operación de hemorroides varía de persona a persona y depende principalmente del método quirúrgico, la extensión de la intervención y la capacidad individual de regeneración.

¿Qué complicaciones pueden surgir después de una operación de hemorroides?

Aunque hoy en día las operaciones de hemorroides se realizan de manera habitual, sigue siendo una intervención quirúrgica en una zona muy delicada.

¿Qué métodos quirúrgicos existen para las hemorroides?

Para el tratamiento quirúrgico de las hemorroides existen varios métodos disponibles, que difieren en técnica, grado de invasión y carga para el recto.

¿En qué casos ya no es suficiente un tratamiento conservador?

Un tratamiento conservador alcanza sus límites cuando las molestias hemorroidales persisten durante un período prolongado a pesar de una aplicación constante, o incluso empeoran.

¿Cuál es el riesgo de recaída después de una operación de hemorroides?

El riesgo de recaída tras una operación de hemorroides es en general moderado, pero varía considerablemente según el método quirúrgico, el diagnóstico inicial y el comportamiento a largo plazo de los pacientes.

¿Cómo afecta una operación de hemorroides la vida diaria?

Una operación de hemorroides afecta temporalmente la vida diaria, especialmente en los primeros días y semanas después del procedimiento.

¿Por qué es crucial el seguimiento después de una operación de hemorroides?

El seguimiento es un factor central para el éxito del tratamiento tras una operación de hemorroides.

¿Existen alternativas eficaces a la operación de hemorroides?

Sí, existen alternativas eficaces a la operación de hemorroides, pero no en todas las etapas ni en todas las manifestaciones de los síntomas.

¿Cómo se pueden prevenir las hemorroides a largo plazo?

Una prevención a largo plazo de las hemorroides no se basa en los síntomas individuales, sino en las condiciones que conducen a las molestias hemorroidales.

¿Qué son las hemorroides y cuándo se habla de una enfermedad hemorroidal?

Las hemorroides son cojines vasculares fisiológicos en el recto. Junto con el esfínter, aseguran el cierre fino del canal anal. Están bien irrigadas, son elásticas y cumplen una función importante en la continencia. Se habla de enfermedad hemorroidal solo cuando estos cojines vasculares están agrandados, desplazados o sobrecargados de forma permanente y causan síntomas. Las molestias típicas son picazón, ardor, humedad, dolor o sangrado durante la defecación. Por lo tanto, lo decisivo es la disfunción de las hemorroides, no su mera existencia.

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¿Por qué se producen molestias hemorroidales?

Las molestias hemorroidales suelen desarrollarse de forma gradual y son consecuencia de cargas repetidas en la zona rectal. Lo central es una situación crónica de presión sobre los cojines vasculares. Esto puede ser causado por esfuerzos frecuentes, una consistencia desfavorable de las heces o un tiempo prolongado de permanencia de las heces en el recto. Con el tiempo, los cojines vasculares pierden elasticidad, se dilatan y ya no pueden cumplir de forma fiable su función de sellado. Por lo tanto, las molestias no aparecen de repente, sino que se desarrollan durante un período prolongado por la interacción de varios factores.

¿Qué papel juegan la presión, la regulación de las heces y el estilo de vida?

La aparición de una enfermedad hemorroidal está estrechamente relacionada con cargas mecánicas y funcionales. En este contexto, tres factores son centrales:

Presión: La presión elevada en el abdomen y el recto, por ejemplo debido a un esfuerzo intenso, estar sentado mucho tiempo en el inodoro, sobrepeso o embarazo, carga de forma constante los cojines vasculares.

Regulación de las heces: Las heces duras y secas aumentan la resistencia al evacuar y obligan a hacer más esfuerzo. Pero también las heces muy frecuentes o pastosas pueden irritar el recto, ya que crean un ambiente húmedo y estresante.

Estilo de vida: La falta de ejercicio, una dieta baja en fibra, hábitos irregulares en el uso del baño y trastornos digestivos relacionados con el estrés afectan negativamente la calidad de las heces y el movimiento intestinal. Estos factores no actúan de forma aislada, sino que se potencian mutuamente.

En resumen, las molestias hemorroidales surgen donde la presión constante, las condiciones desfavorables de las heces y los factores relacionados con el estilo de vida se encuentran de forma permanente. Por lo tanto, un alivio duradero del recto no solo aborda síntomas individuales, sino la situación funcional global.

¿Qué experiencias relatan los pacientes después de una operación de hemorroides?

Las experiencias después de una operación de hemorroides son muy variadas y no se pueden reducir a un curso uniforme. Muchos pacientes informan que los primeros días tras el procedimiento son físicamente y psicológicamente exigentes. Se mencionan con frecuencia dolores en la zona anal, especialmente al defecar, una sensación de presión y la inseguridad al evacuar. Estas molestias aparecen principalmente en la fase temprana de la cicatrización y suelen disminuir considerablemente a medida que avanza la curación de la herida.

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Al mismo tiempo, muchas personas afectadas informan retrospectivamente de una mejora notable en su calidad de vida una vez finalizada la fase aguda de cicatrización. Síntomas como el goteo constante, sangrados o picazón recurrente que existían antes de la operación suelen disminuir considerablemente o incluso desaparecer por completo. Por ello, las personas pacientes suelen describir la operación como útil, aunque el proceso de recuperación a corto plazo haya sido agotador. Es importante que las expectativas se mantengan realistas. Una operación de hemorroides no es un “procedimiento menor”, sino una medida específica que conlleva una verdadera necesidad de recuperación.

¿Qué factores influyen en el curso individual de la operación?

El curso tras una operación de hemorroides está determinado por varios factores que se influyen mutuamente. Esto explica por qué las experiencias son tan diversas.

Un factor central es el método quirúrgico elegido. Los procedimientos mínimamente invasivos suelen asociarse con menos dolor postoperatorio y tiempos de recuperación más cortos que las cirugías abiertas. También influye el grado de severidad de la enfermedad hemorroidal: hemorroides extensas o de grado elevado suelen requerir intervenciones mayores, lo que puede prolongar el proceso de curación. Además, factores individuales tienen un impacto considerable. Entre ellos se incluyen la percepción personal del dolor, la regeneración general del tejido, enfermedades concomitantes existentes y la función intestinal. Es especialmente importante la regulación de las heces tras la operación. Heces duras, esfuerzo excesivo o defecación irregular pueden sobrecargar el recto y retrasar la cicatrización.

No menos importante es el seguimiento postoperatorio. Una higiene anal cuidadosa, una alimentación adaptada, una ingesta suficiente de líquidos y – si se recomienda – la aplicación local de productos médicos para el cuidado de la mucosa contribuyen significativamente a reducir el dolor y favorecer la cicatrización.

¿Qué tan dolorosa es, en general, una operación de hemorroides?

Muchas personas pacientes perciben una operación de hemorroides como dolorosa, especialmente en los primeros días después del procedimiento. La zona anal es muy sensible y está rica en terminaciones nerviosas, por lo que incluso heridas pequeñas se sienten claramente. El dolor no se debe tanto al procedimiento en sí – que se realiza bajo anestesia – sino a la posterior cicatrización, al contacto de la herida con las heces y a la necesaria dilatación durante la defecación. Típicamente, aparecen dolores ardientes, punzantes o de tipo presión, que son más intensos especialmente en la primera defecación tras la operación y se presentan en los primeros días.

¿Cuán dolorosa es una operación de hemorroides en general?

¿Cómo varían los dolores según el método quirúrgico?

La intensidad y duración del dolor dependen en gran medida del método quirúrgico elegido. Los procedimientos mínimamente invasivos, que dañan menos tejido, suelen ir acompañados de menos molestias postoperatorias. En cambio, los procedimientos abiertos clásicos suelen causar dolores más intensos y prolongados, debido a que se generan áreas de herida más grandes en la sensible zona anal. También influye la ubicación de las heridas: las intervenciones por encima de la zona sensible al dolor suelen percibirse como menos molestas que las realizadas en el canal anal externo. En consecuencia, los pacientes reportan diferentes experiencias de dolor según el método utilizado.

¿Cuánto tiempo suelen durar los dolores tras una operación de hemorroides?

La duración del dolor varía de persona a persona, pero suele seguir un curso típico. En los primeros días tras la operación, las molestias son más intensas. En la primera o segunda semana, la mayoría de los pacientes experimentan una disminución notable del dolor. Sin embargo, molestias leves, especialmente durante la defecación, pueden persistir varias semanas según la intervención. En un proceso de curación sin complicaciones, a más tardar entre cuatro y seis semanas, generalmente solo quedan dolores leves o ninguno. Además del método quirúrgico, la regulación del tránsito intestinal es fundamental, ya que las heces blandas y bien formadas ejercen mucha menos presión sobre el recto y favorecen un proceso de curación positivo.

¿Cuánto tiempo dura la curación después de una operación de hemorroides?

La duración de la curación tras una operación de hemorroides varía de persona a persona y depende principalmente del método quirúrgico, la extensión de la intervención y la capacidad individual de regeneración. En la mayoría de los casos, el proceso de curación se extiende durante varias semanas. Mientras que intervenciones menores y mínimamente invasivas pueden estar prácticamente curadas en pocos días hasta dos semanas, el cuerpo suele necesitar entre cuatro y seis semanas tras procedimientos quirúrgicos clásicos para cerrar completamente las heridas y estabilizar el tejido.

¿Cómo transcurre la curación en las primeras semanas después de la operación?

El proceso de curación se puede dividir aproximadamente en diferentes fases. En la primera semana predominan el dolor, la hinchazón y una mayor sensibilidad. Como en esta fase la defecación a menudo se percibe como incómoda, una regulación constante del tránsito intestinal es especialmente importante. En la segunda y tercera semana las heridas comienzan a granulares y a cerrarse visiblemente. El dolor y la sensación de presión disminuyen gradualmente, la defecación se normaliza y muchos pacientes recuperan la seguridad en su vida diaria.

A partir de la tercera o cuarta semana, generalmente se percibe una mejora funcional notable. Pueden persistir molestias residuales, especialmente con esfuerzos prolongados o una consistencia desfavorable de las heces. Sin embargo, suelen ser más leves. La mucosa sigue siendo sensible en esta fase y requiere cuidado continuo.

¿Cuándo se considera finalizado el proceso de curación?

El proceso de curación se considera completo cuando las heridas están completamente cicatrizadas, no hay dolores relevantes y la defecación es posible sin molestias significativas. Esto suele ocurrir en un curso sin complicaciones después de cuatro a seis semanas. Sin embargo, es importante distinguir entre la cicatrización visible y la estabilidad funcional. Incluso después de la finalización formal de la curación, puede ser útil continuar con una regulación suave del tránsito intestinal, una alimentación adecuada y un buen cuidado anal para prevenir recaídas o estados irritativos recurrentes.

¿Qué complicaciones pueden surgir después de una operación de hemorroides?

Aunque las operaciones de hemorroides se realizan hoy en día de forma rutinaria, sigue siendo una intervención quirúrgica en una zona muy sensible. Por lo tanto, pueden surgir complicaciones postoperatorias, aunque en general son poco frecuentes. Las posibles complicaciones incluyen hemorragias postoperatorias, trastornos en la cicatrización, infecciones, dolor más intenso de lo esperado o problemas funcionales al defecar. En casos muy raros, también pueden presentarse cambios cicatriciales o afectación de la función del esfínter.

¿Qué_complicaciones_pueden_ocurrir_despues_de_una_cirugía_de_hemorroides?

Muchas de estas complicaciones están estrechamente relacionadas con la cicatrización local, la consistencia de las heces y la carga mecánica del recto en la fase temprana de curación. Un seguimiento constante reduce significativamente el riesgo de estas complicaciones.

¿Con qué frecuencia ocurren hemorragias postoperatorias, infecciones o problemas con las cicatrices?

Las hemorragias postoperatorias son una de las complicaciones más comunes, que generalmente pueden controlarse bien. Aparecen principalmente en las primeras 24 a 48 horas después de la operación y suelen manifestarse con sangre roja brillante en las heces o en el papel higiénico. En la mayoría de los casos, estas hemorragias son leves y se limitan por sí solas.

Las infecciones de la herida son en general raras, ya que la zona anal está bien irrigada. Cuando ocurren, suelen manifestarse con dolor creciente, enrojecimiento, hinchazón o fiebre. Los problemas con las cicatrices, como un estrechamiento cicatricial del canal anal, también son poco frecuentes y ocurren principalmente después de intervenciones extensas o repetidas. Las alteraciones funcionales, como una incontinencia fecal temporal, son muy raras y generalmente reversibles.

En general, se aplica: La mayoría de los pacientes experimenta un curso con pocas complicaciones, especialmente con un buen seguimiento y una regulación estable del tránsito intestinal.

¿Cuándo deben ser evaluadas médicamente las molestias después de la operación?

No todos los síntomas tras una operación de hemorroides son automáticamente señales de alarma. El dolor, sensación de tensión o sangrados leves pueden ser normales en la fase temprana de recuperación. Sin embargo, es recomendable o necesario consultar al médico si los síntomas aumentan en lugar de disminuir o si aparecen nuevos síntomas.

Esto incluye sangrados persistentes o intensos, aumento del dolor a pesar de la terapia analgésica, fiebre, secreción purulenta, hinchazón notable y problemas para controlar las heces o los gases. También si no se puede evacuar durante varios días o si la evacuación ocurre solo con dolor intenso, debe consultarse médicamente. En general, se recomienda consultar temprano con el médico o la médica tratante en caso de duda para detectar y tratar complicaciones a tiempo.

¿Qué métodos quirúrgicos existen para las hemorroides?

Para el tratamiento quirúrgico de las hemorroides existen varios procedimientos que difieren en técnica, invasividad y carga para el recto. Básicamente, estos métodos se dividen en procedimientos mínimamente invasivos y cirugías clásicas.

Los métodos mínimamente invasivos incluyen la ligadura con banda de goma, la escleroterapia (obliteración) y el método HAL-RAR. Su objetivo es reducir el flujo sanguíneo a las hemorroides o hacer que se retraigan específicamente sin causar heridas mayores. Estos procedimientos suelen realizarse de forma ambulatoria y con una carga comparativamente baja.

Los procedimientos quirúrgicos incluyen la hemorroidectomía con grapadora (también llamada método Longo) y la hemorroidectomía clásica según Milligan-Morgan. En estos se elimina quirúrgicamente el tejido excedente o alterado. Estas intervenciones son más invasivas, generalmente se realizan de forma hospitalaria y requieren un período de recuperación más largo. Sin embargo, ofrecen una solución más duradera en casos avanzados.

¿Para qué estadios de hemorroides son adecuados qué procedimientos?

La elección del método quirúrgico depende principalmente del estadio de la enfermedad hemorroidal y del cuadro sintomático individual.

En hemorroides de grado I y II, que aún se retraen o solo prolapsan ligeramente, se suelen aplicar procedimientos mínimamente invasivos como la escleroterapia o la ligadura con banda de goma. Estos métodos son suaves, efectivos y no requieren intervenciones mayores.

En los grados II a III, el método HAL-RAR puede ser útil. Este reduce específicamente el flujo sanguíneo a las hemorroides y estabiliza el tejido sin eliminarlo completamente. En hemorroides de grado III más avanzadas que ya no se retraen por sí solas, a menudo se utiliza el método de grapado.

Las hemorroides de grado IV, en las que los cojines vasculares están permanentemente prolapsados, generalmente requieren una hemorroidectomía clásica, ya que solo así se puede eliminar de forma permanente el tejido excedente.

¿Cuál operación de hemorroides se considera la “mejor” y por qué no hay una respuesta general?

No existe una “mejor” operación de hemorroides, ya que cada método tiene diferentes ventajas y desventajas y no es adecuado para todas las situaciones iniciales. Lo decisivo no es el método en sí, sino que se adapte al caso individual.

Factores como el estadio de las hemorroides, la gravedad de los síntomas, tratamientos previos, la sensibilidad personal al dolor, enfermedades concomitantes y las expectativas de los pacientes juegan un papel central. Así, un método mínimamente invasivo puede ser óptimo en etapas tempranas, mientras que en casos avanzados puede provocar recaídas. Por el contrario, una operación radical es duradera y eficaz, pero conlleva una mayor carga y un período de recuperación más largo.

Desde el punto de vista médico, la “mejor” operación de hemorroides es aquella que es suficientemente eficaz, relativamente suave y estable a largo plazo. La decisión siempre debe tomarse de forma individual y en estrecha coordinación con el médico o la médica tratante.

¿En qué casos ya no es suficiente un tratamiento conservador?

El tratamiento conservador llega a sus límites cuando los síntomas hemorroidales persisten o incluso empeoran a pesar de una aplicación constante durante un período prolongado. Las pomadas, supositorios, medidas reguladoras del tránsito intestinal y ajustes en el estilo de vida tienen como objetivo aliviar los síntomas y reducir las cargas funcionales. Sin embargo, no pueden revertir los cambios estructurales ni un agrandamiento permanente de los cojines hemorroidales.

Si los síntomas como sangrado, dolor, humedad o sensación de cuerpo extraño persisten o solo mejoran temporalmente a pesar de una terapia conservadora adecuada, esto indica que el cambio anatómico ya está demasiado avanzado. También las recaídas frecuentes después de un tratamiento conservador inicialmente exitoso son una señal de que se debería considerar una terapia quirúrgica.

¿En qué grados de hemorroides se recomienda una operación?

Por lo general, se recomienda un tratamiento quirúrgico a partir del grado III de hemorroides. En esta etapa, los cojines hemorroidales prolapsan durante la defecación y no se retraen por sí solos. Las medidas conservadoras a menudo solo pueden controlar insuficientemente los síntomas en esta fase.

En el grado IV, cuando las hemorroides están permanentemente prolapsadas y no se pueden retraer, la operación suele considerarse la opción terapéutica necesaria. En estos casos, existe un cambio estructural pronunciado que ya no puede ser influenciado funcionalmente.

En los grados I y II, no se recomienda una operación como primera opción. Sin embargo, puede considerarse si las medidas conservadoras o mínimamente invasivas repetidas no han tenido éxito y los síntomas afectan significativamente la calidad de vida.

¿Qué síntomas indican claramente una terapia quirúrgica?

Ciertos síntomas pueden indicar que una terapia quirúrgica es adecuada o necesaria. Entre ellos destacan especialmente hemorragias fuertes persistentes o recurrentes que pueden causar deficiencia de hierro o anemia. También el dolor constante, una sensación marcada de presión o cuerpo extraño, así como el goteo o secreción mucosa continua pueden indicar una enfermedad avanzada.

Otra señal clara es la protrusión persistente de hemorroides, especialmente si ya no se pueden reintroducir manualmente o reaparecen inmediatamente. Además, complicaciones como trombosis anales, inflamaciones de la mucosa o reacciones inflamatorias repetidas en el recto pueden reforzar la indicación para una cirugía.

Lo decisivo siempre es la situación global: no un solo síntoma, sino la combinación de intensidad de las molestias, duración, resistencia a la terapia y afectación funcional determina si una operación es médicamente justificada.

¿Cuál es el riesgo de recaída después de una operación de hemorroides?

El riesgo de recaída tras una operación de hemorroides es moderado en general, pero varía considerablemente según el procedimiento quirúrgico, el diagnóstico inicial y el comportamiento a largo plazo de los pacientes. La cirugía elimina o reduce los cojines hemorroidales alterados, pero no elimina automáticamente las causas funcionales que originaron los síntomas.

Si persisten factores de carga como el esfuerzo crónico, una consistencia fecal desfavorable o una presión rectal elevada constante, las hemorroides pueden reaparecer a largo plazo. En la práctica clínica se observa que las recaídas suelen ocurrir años después del procedimiento. Rara vez son un signo de "fracaso quirúrgico", sino más bien consecuencia de cargas funcionales persistentes.

¿Cómo varían las tasas de recurrencia según el método quirúrgico?

Dependiendo del método quirúrgico, las tasas de recurrencia varían considerablemente, ya que los procedimientos afectan de manera diferente la anatomía y función del recto.

Procedimientos mínimamente invasivos como la ligadura con banda elástica o la escleroterapia presentan las tasas más altas de recaída, ya que no eliminan completamente las hemorroides, sino que solo las reducen. Estos procedimientos son especialmente adecuados para etapas tempranas, pero a largo plazo son más propensos a causar molestias recurrentes.

La hemorroidopexia con grapadora (método Longo) causa menos dolor postoperatorio en comparación con la cirugía clásica, pero está asociada con un riesgo de recurrencia algo mayor, ya que los cojines hemorroidales no se eliminan completamente.

Procedimientos como la HAL-RAR (ligadura asistida por doppler) tienen tasas medias de recurrencia y combinan la preservación funcional con una estabilidad a largo plazo relativamente buena.

Las tasas más bajas de recaída se observan generalmente tras una hemorroidectomía clásica (por ejemplo, según Milligan-Morgan). Este método es más invasivo, con un período de cicatrización más largo y se considera la solución más duradera en estadios avanzados.

¿Qué factores reducen el riesgo de hemorroides recurrentes?

El factor más importante para reducir el riesgo de recaída no está en la operación en sí, sino en el tiempo posterior. Una regulación estable del tránsito intestinal es fundamental, ya que reduce de forma permanente la presión mecánica sobre el recto. El objetivo es lograr una evacuación regular, con heces formadas y blandas que puedan eliminarse sin esfuerzo.

Una alimentación rica en fibra y bien tolerada, una ingesta suficiente de líquidos y ejercicio regular apoyan la función intestinal a largo plazo. Igualmente relevante es evitar estar sentado mucho tiempo en el inodoro y responder conscientemente al impulso natural de defecar.

También es importante un seguimiento constante: esto incluye controles médicos, un cuidado local adaptado de la mucosa y, si es necesario, el uso complementario de productos médicos adecuados para la regeneración y el alivio del recto.

En resumen, se puede decir: una operación de hemorroides puede aliviar eficazmente las molestias, pero el riesgo de recaída depende de la combinación del método quirúrgico y el alivio funcional a largo plazo del recto.

¿Cómo afecta una operación de hemorroides la vida diaria?

Una operación de hemorroides afecta temporalmente la vida diaria, especialmente en los primeros días y semanas tras la intervención. Justo después de la operación, la prioridad es el reposo, la cicatrización y una evacuación intestinal lo menos irritante posible. Muchas personas pacientes experimentan en esta fase una sensación de tensión, dolor al sentarse o inseguridad al defecar. Esto puede limitar inicialmente la rutina diaria.

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Sin embargo, con la progresión de la cicatrización, la capacidad de carga aumenta continuamente. Las actividades cotidianas pueden retomarse gradualmente, manteniendo un manejo consciente del propio cuerpo. El objetivo es no sobrecargar mecánicamente nuevamente el recto y darle al tejido suficiente tiempo para regenerarse.

¿Cuándo se puede volver a trabajar después de la operación?

El momento de la reincorporación al trabajo depende de varios factores, entre ellos el método quirúrgico, la evolución individual de la cicatrización y el tipo de actividad profesional.

En trabajos sedentarios o ligeros (por ejemplo, trabajo de oficina) la reincorporación al puesto de trabajo suele ser posible después de aproximadamente una o dos semanas, siempre que el dolor esté bien controlado y no haya complicaciones.

En profesiones físicamente exigentes con levantamiento pesado, estar de pie durante mucho tiempo o alta actividad física, puede ser necesario un tiempo de baja más prolongado. A menudo se recomiendan de tres a seis semanas para no poner en riesgo la cicatrización de la herida.

Independientemente de la actividad, la reincorporación al trabajo debe ser gradual y adaptarse a la percepción personal de carga. Es recomendable consultar al médico especialmente en caso de molestias persistentes.

¿Qué cargas se deben evitar después de la operación?

En la fase temprana de curación se deben evitar cargas que aumenten la presión en el recto o que puedan afectar la cicatrización. Esto incluye especialmente el esfuerzo intenso al defecar, estar sentado mucho tiempo —especialmente en el inodoro— y levantar objetos pesados.

También se deben pausar inicialmente las actividades deportivas intensas que exijan mucho al suelo pélvico o a la presión abdominal. En cambio, son recomendables movimientos suaves y paseos cortos, ya que favorecen la circulación sin sobrecargar el recto.

Otro punto importante es evitar los factores irritantes. Esto incluye una consistencia intestinal desfavorable, irregularidades en la defecación y un cuidado local insuficiente. Una alimentación adaptada, una ingesta adecuada de líquidos y una organización consciente del día a día contribuyen a aliviar el recto y a influir positivamente en el proceso de curación.

¿Por qué es crucial el seguimiento después de una operación de hemorroides?

El seguimiento es un factor central para el éxito del tratamiento tras una operación de hemorroides. Mientras que la intervención quirúrgica elimina o corrige los cojines vasculares alterados, en la fase posterior es decisivo cómo sana el recto y si se presentan complicaciones o recaídas.

El recto es una zona especialmente sensible, ya que está expuesta diariamente a cargas mecánicas, humedad e influencias microbianas. Sin un seguimiento específico, incluso las operaciones realizadas correctamente pueden perder eficacia debido a una cicatrización alterada, estados irritativos recurrentes o condiciones intestinales desfavorables. Por ello, el objetivo del seguimiento es apoyar la regeneración de la mucosa, minimizar las cargas y reducir de forma duradera las causas funcionales de la enfermedad hemorroidal.

¿Qué medidas apoyan la curación del recto?

La curación del recto se basa en la combinación de varias medidas. Un papel central lo juega el alivio mecánico: cuanto menor sea la influencia de la presión, la fricción y las fuerzas de tracción en la zona operada, más fluida será la cicatrización.

Además, un entorno libre de irritantes es fundamental. Esto incluye un ambiente intestinal estable, una alimentación adecuada y evitar factores que puedan resecar o irritar la mucosa. También forman parte del seguimiento los controles médicos regulares para evaluar el proceso de curación y poder intervenir a tiempo si es necesario.

El seguimiento no es un proceso pasivo, sino una contribución activa de los pacientes para mantener la ausencia de molestias a largo plazo.

¿Qué papel juegan la regulación intestinal, la higiene y el cuidado local de la mucosa?

La regulación del tránsito intestinal es el factor funcional más importante en el seguimiento. Una deposición blanda y bien formada reduce la presión al evacuar, acorta el tiempo de vaciado y previene la sobrecarga mecánica de las áreas de la herida fresca. Una dieta rica en fibra, una ingesta adecuada de líquidos y, si es necesario, el uso temporal de ablandadores de heces apoyan este objetivo.

Una higiene adecuada protege la herida de irritaciones adicionales. Se recomienda una limpieza suave con agua tibia sin jabones agresivos ni toallitas húmedas. Una limpieza excesiva o demasiado frecuente puede resecar la mucosa y retrasar el proceso de curación.

El cuidado local de la mucosa complementa estas medidas. Su función es mantener la mucosa húmeda, reducir la fricción y apoyar la regeneración natural. Esto es especialmente relevante en el recto, donde la curación ocurre bajo carga funcional.

¿Cuándo y cómo se pueden utilizar los supositorios CANNEFF® SUP como apoyo?

CANNEFF® SUP Supositorios pueden utilizarse como apoyo en el seguimiento, siempre que sea recomendado por un médico o considerado útil. Están diseñados como producto médico para el tratamiento de condiciones en el canal anal tras intervenciones colorrectales, en hemorroides internas y externas, así como en estados inflamatorios o irritativos de la mucosa.

La combinación de CBD y ácido hialurónico tiene como objetivo abordar varios aspectos del seguimiento al mismo tiempo.

El ácido hialurónico ayuda a retener la humedad y promueve la regeneración de la mucosa, mientras que el CBD posee propiedades antiinflamatorias y calmantes. Mediante la aplicación local, los principios activos actúan directamente en el lugar de la afectación.

Cuándo_y_cómo_se_pueden_utilizar_los_supositorios_CANNEFF_SUP_de_forma_complementaria

CANNEFF® SUP Supositorios no reemplazan el seguimiento médico ni las medidas básicas como la regulación del tránsito intestinal o la higiene. Sin embargo, pueden contribuir dentro de un concepto integral de seguimiento a proteger la mucosa, reducir los estados irritativos y favorecer un curso positivo de la curación.

¿Existen alternativas eficaces a la operación de hemorroides?

Sí, existen alternativas efectivas a la operación de hemorroides, pero no en todas las etapas ni en todas las manifestaciones de los síntomas. Las medidas conservadoras y mínimamente invasivas pueden, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad hemorroidal, aliviar significativamente y retrasar o incluso hacer innecesaria una operación. El objetivo de estos enfoques es reducir los síntomas, aliviar la mucosa e influir en las causas funcionales de las molestias sin intervenir quirúrgicamente en la anatomía.

Es importante una valoración realista: las medidas conservadoras no pueden «eliminar» las hemorroides, sino que actúan regulando, aliviando y estabilizando. En estadios avanzados con hemorroides permanentemente prolapsadas, generalmente no sustituyen la cirugía.

¿Cuándo son útiles las medidas conservadoras?

Las medidas conservadoras son especialmente útiles en hemorroides de grado I y II, así como en molestias leves a moderadas sin prolapso permanente. También se emplean cuando los pacientes desean evitar la cirugía o cuando antes de una intervención quirúrgica se quieren optimizar factores funcionales.

Situaciones típicas en las que se indican enfoques conservadores son síntomas recurrentes como picor, ardor, sensación de presión o sangrados leves, siempre que no existan cambios estructurales graves. También tras intervenciones mínimamente invasivas o quirúrgicas, los elementos conservadores son importantes para evitar recaídas y estabilizar la mucosa.

¿Qué papel juegan la alimentación, el movimiento y los productos médicos locales?

La alimentación es la base central de todo tratamiento conservador. Una dieta rica en fibra y bien tolerada favorece una consistencia de heces suave y uniforme y reduce la presión al evacuar en el recto. Combinada con una ingesta adecuada de líquidos, contribuye significativamente a aliviar los cojines hemorroidales.

El movimiento es un apoyo porque favorece la motilidad intestinal y reduce la congestión venosa en la zona pélvica. La actividad física regular disminuye el riesgo de estreñimiento crónico y, por tanto, actúa indirectamente contra las molestias hemorroidales.

Los productos médicos locales complementan estas medidas de forma dirigida. Sirven para calmar, humectar y regenerar la mucosa en la zona anal. Productos como CANNEFF® SUP Supositorios con CBD y ácido hialurónico pueden usarse como apoyo para aliviar estados de irritación, proteger la mucosa y favorecer la cicatrización en molestias inflamatorias o por carga.

En resumen, las medidas conservadoras son una alternativa eficaz a la cirugía de hemorroides cuando se aplican de forma temprana, constante y en el contexto adecuado. Su mayor beneficio radica en la combinación de alivio funcional, adaptación del estilo de vida y apoyo local específico.

¿Cómo se pueden prevenir las hemorroides a largo plazo?

Una prevención a largo plazo de las hemorroides no se basa en los síntomas individuales, sino en las condiciones que conducen a molestias hemorroidales. El objetivo es aliviar permanentemente el recto y evitar situaciones recurrentes de presión e irritación. Para ello, es fundamental una rutina estable con evacuaciones regulares, una alimentación bien tolerada y un manejo consciente de hábitos que generan carga.

En este contexto, la prevención no significa medidas a corto plazo, sino el establecimiento de rutinas funcionalmente favorables. Esto incluye un ritmo regular para ir al baño sin esfuerzo excesivo, suficiente movimiento y evitar estar sentado mucho tiempo, especialmente en el inodoro. Cuanto antes se consideren estos factores, menor será el riesgo de que las cargas funcionales en el recto se consoliden.

¿Qué importancia tienen la salud intestinal y la consistencia de las heces?

Una flora intestinal saludable es uno de los pilares centrales de la prevención de hemorroides. Determina en gran medida cómo se forman las heces, cuánto tiempo permanecen en el intestino y con qué presión deben evacuarse. Una función intestinal estable favorece una consistencia de heces uniforme y blanda, que protege mecánicamente el recto.

Si las heces son demasiado duras de forma permanente, aumenta la presión al defecar. Esto sobrecarga los cojines vasculares en el recto. Por otro lado, si las heces son muy blandas o aparecen con frecuencia, puede causar irritación de la mucosa. Ambas situaciones aumentan a largo plazo el riesgo de molestias hemorroidales. Una flora intestinal saludable, una ingesta adecuada de líquidos y una dieta rica en fibra, bien tolerada individualmente, contribuyen a mantener este equilibrio.

La salud intestinal no previene directamente enfermedades, sino que regula creando condiciones estables bajo las cuales el recto es menos susceptible a sobrecargas y estados irritativos.

¿Por qué es la prevención decisiva para un resultado duradero?

La prevención es tan importante porque las hemorroides generalmente no aparecen de repente, sino que se desarrollan durante un período prolongado. Incluso después de un tratamiento conservador exitoso o una operación, los factores funcionales de riesgo subyacentes permanecen si no se abordan específicamente. Sin medidas preventivas, a menudo se producen recaídas.

Un resultado duradero se basa en reducir a largo plazo factores estresantes como el esfuerzo al defecar, una consistencia desfavorable de las heces o la congestión venosa. Por lo tanto, la prevención no actúa de forma espectacular, pero sí sostenible: estabiliza la función intestinal, protege la mucosa y alivia continuamente las estructuras vasculares en el recto.

En resumen, la prevención no es solo un paso adicional, sino la base de cualquier tratamiento exitoso de las hemorroides. Determina si los síntomas se alivian solo temporalmente o si se puede lograr una ausencia de molestias a largo plazo.

Fuentes:

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Dr. med. univ. Lukas Heschl

Dr. med. univ. Lukas Heschl

El Dr. med. univ. Lukas Heschl es médico general. Tras finalizar sus estudios de medicina humana en 2013, el Dr. med. univ. Lukas Heschl se ha dedicado desde 2017 como médico general en ejercicio al bienestar de sus pacientes. En 2019 se convirtió en socio de la consulta médica rural en Oed, Baja Austria. Como primera persona de contacto para todas las cuestiones médicas, el Dr. med. univ. Lukas Heschl confía en métodos de tratamiento innovadores, como los productos médicos CANNEFF contra inflamaciones y para mejorar la regeneración de las mucosas en la zona íntima.