Microbioma y hemorroides
Inhaltsverzeichnis
¿Qué son las almorranas y cuáles son sus causas y factores de riesgo?
¿Qué importancia tiene la regulación de las heces para el recto?
¿Cómo influye el microbioma intestinal en la consistencia de las heces?
¿Qué relación existe entre la flora intestinal y el estreñimiento crónico?
¿Cómo se relacionan las inflamaciones en el recto con un desequilibrio microbiano?
¿Cómo influye el microbioma intestinal en las irritaciones de la mucosa en el recto?
¿Qué relación existe entre la alimentación, el microbioma y las molestias proctológicas?
¿Qué papel juegan los alimentos fermentados en el intestino grueso sensible?
¿Qué significa un apoyo integral para las hemorroides?
¿Cómo se puede estabilizar la flora intestinal y reducir las molestias mediante la prevención?
¿Qué son las almorranas y cuáles son sus causas y factores de riesgo?
Las hemorroides no son una enfermedad en el sentido estricto, sino cojines vasculares bien irrigados en el recto. Cumplen una función importante en el sellado fino del canal anal. Solo cuando estos cojines vasculares se agrandan, desplazan o se someten a una carga continua, aparecen molestias que se denominan enfermedad hemorroidal.

¿Cómo se originan las molestias hemorroidales?
Por lo general, una situación crónica de presión y carga en el recto es la causa del desarrollo de hemorroides. El esfuerzo repetido y fuerte al evacuar, una consistencia desfavorable de las heces o un tiempo prolongado de permanencia de las heces en el recto aumentan la presión sobre las estructuras vasculares. Con el tiempo, esto puede llevar a una dilatación y disfunción de los cojines hemorroidales.
Causas centrales en resumen
Las causas principales se pueden resumir funcionalmente:
- Estreñimiento crónico con heces duras
- Evacuaciones irregulares o esfuerzo frecuente al defecar
- Cambios en la consistencia de las heces, por ejemplo, debido a factores dietéticos.
- Permanecer sentado mucho tiempo, especialmente en el inodoro
- Aumento de la presión en la cavidad abdominal, por ejemplo, debido a sobrepeso o embarazo.
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Factor de riesgo |
Influencia funcional en el recto |
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Heces duras |
Aumento de la carga mecánica y presión al evacuar |
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Estreñimiento crónico |
Presión continua sobre los cojines vasculares |
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Dieta baja en fibra |
Consistencia desfavorable de las heces |
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Falta de ejercicio |
Movimiento intestinal ralentizado |
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Permanecer sentado mucho tiempo |
Congestión venosa aumentada en el recto |
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Edad |
Disminución de la tensión tisular |
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Embarazo |
Aumento de la presión intraabdominal |
Clasificación médica
Las hemorroides no aparecen de repente ni son consecuencia de errores alimenticios aislados. Se desarrollan a lo largo del tiempo por la interacción de varios factores de riesgo. Un enfoque sostenible apunta a reducir los factores de carga, especialmente mediante una regulación estable de las heces y la descarga del recto.
¿Qué importancia tiene la regulación de las heces para el recto?
El recto no "sufre" principalmente por enfermedades, sino por condiciones desfavorables de evacuación. La regulación de las heces decide si el recto se descarga o está permanentemente sobrecargado.

El recto como sensor de carga
El recto no es un órgano digestivo, sino una zona sensible de almacenamiento y control. No reacciona a nutrientes, sino a presión, distensión, fricción y tiempo. Aquí es donde actúa la regulación de las heces.
- Con qué frecuencia se evacuan las heces
- cuánto tiempo permanece la materia fecal en el recto
- y cuánta presión es necesaria para la evacuación determina si el recto permanece funcionalmente estable o se irrita.
Estos tres factores determinan si el recto permanece funcionalmente estable o se irrita.
Lo que sucede concretamente con una regulación alterada de las heces
La regulación de las heces no actúa de forma abstracta, sino mecánica:
- Heces demasiado duras → aumento de la presión al pujar → sobreextensión de la mucosa y los cojines vasculares
- Heces demasiado blandas o frecuentes → ambiente húmedo y propenso a irritaciones → estrés de la mucosa
- Evacuación irregular → carga variable → falta de adaptación del tejido
El recto es la sección que no puede compensar estas cargas, sino que las "recibe" directamente.
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Situación cotidiana |
Efecto en el recto |
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Evacuación solo cada pocos días |
Fase prolongada de presión en el recto final |
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Esfuerzo intenso al evacuar |
Estrés agudo vascular y de la mucosa |
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“Maratón de sentado” en el inodoro |
Congestión venosa en la zona anal |
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Alternancia entre heces duras y blandas |
Estrés irritativo sin fase de recuperación |
Una regulación alterada de las heces no es un diagnóstico, pero es uno de los factores funcionales de riesgo más relevantes para:
- Hemorroides
- Irritaciones de la mucosa
- Ardor y picazón anal
- Evolución de molestias proctológicas
Actúa como un factor potenciador, no como la única causa.
¿Cómo influye el microbioma intestinal en la consistencia de las heces?
Causa → Proceso → Resultado
Causa: El microbioma intestinal determina cómo se procesan los restos de alimentos en el colon después de que la digestión principal ha finalizado.

Proceso: En el colon, las bacterias intestinales metabolizan componentes indigeribles. En este proceso, influyen en tres factores decisivos de la consistencia de las heces:
- Retención de agua en el contenido intestinal
- Formación de gases y volumen
- Estructura y lubricación de las heces
Dependiendo de la composición y actividad del microbioma, se retiene más o menos agua, haciendo que las heces sean más firmes, más blandas o de forma irregular.
Resultado: Un microbioma equilibrado generalmente favorece una deposición de forma uniforme y bien lubricada, mientras que un desequilibrio microbiano puede asociarse con heces duras, grumosas o irregulares.
Dos escenarios típicos de la práctica
Escenario 1: Actividad microbiana reducida
- Menor fermentación bacteriana
- Menor retención de agua
→ Heces secas y duras
Cuando la actividad microbiana en el colon está reducida, los componentes alimentarios no digeribles se procesan solo de forma limitada. Esto hace que se retenga menos agua en el contenido intestinal, por lo que las heces se vuelven cada vez más espesas. La fermentación bacteriana reducida también cambia la estructura de las heces, volviéndolas más duras y secas. Como resultado, aumenta la resistencia mecánica durante la defecación, por lo que a menudo se debe presionar más fuerte. Esto significa una mayor carga para la mucosa y las estructuras vasculares del recto, especialmente si esta condición persiste durante un tiempo prolongado.
Escenario 2: Microbioma desequilibrado
- Procesos metabólicos irregulares
- Distribución variable del agua
→ Alternancia entre heces duras y blandas
Un microbioma intestinal desequilibrado conduce a procesos metabólicos microbianos irregulares. Algunos grupos bacterianos están sobrerrepresentados, mientras que otros faltan. Esto hace que la regulación de la retención de agua y la estructura de las heces sea inestable. Esto puede provocar que se alternen fases con heces muy duras con fases de heces más blandas o pastosas. Tales fluctuaciones representan un desafío especial para el recto, ya que la mucosa y el tejido no pueden adaptarse a condiciones de carga constantes. La consecuencia es una mayor sensibilidad del área rectal, incluso si no existe una enfermedad independiente.
Ambas situaciones aumentan la carga mecánica durante la defecación, especialmente para el recto.
Por qué el microbioma no es un «fabricante de heces»
Es importante la delimitación funcional:
El microbioma intestinal no produce heces, sino que modula sus propiedades. La alimentación, la ingesta de líquidos y el movimiento intestinal siguen siendo factores centrales; el microbioma actúa regulando en segundo plano.
Consecuencia relevante para el recto
Dado que la consistencia de las heces determina en gran medida,
- cuánto se debe presionar
- cuánta fricción se genera
- cuánto tiempo permanece la materia fecal en el recto
el microbioma intestinal actúa de forma indirecta, pero decisiva, sobre la carga del recto.
¿Qué relación existe entre la flora intestinal y el estreñimiento crónico?
Entre el estreñimiento crónico y la flora intestinal existe una relación recíproca. Una flora intestinal alterada puede intensificar el estreñimiento y la lentitud intestinal, mientras que el estreñimiento persistente afecta a su vez el equilibrio microbiano en el intestino.
Existe una relación funcional, pero no un mecanismo simple de causa y efecto.

El estreñimiento crónico generalmente no surge por un solo desencadenante. La flora intestinal no actúa como causa única, sino como un factor que amplifica o estabiliza un ciclo que dificulta cada vez más la evacuación.
No está completamente aclarado cómo exactamente la flora intestinal está involucrada en el proceso del estreñimiento.
En el colon, la flora intestinal influye en la intensidad con que se procesan los restos de alimentos no digeribles. Si la actividad microbiana disminuye o está desequilibrada, estos procesos se ralentizan. El contenido intestinal permanece más tiempo en el colon, lo que provoca una mayor extracción de agua de las heces. El resultado es una materia fecal dura y seca, que es difícil de transportar.
Al mismo tiempo, la flora intestinal influye indirectamente en el movimiento intestinal a través de productos metabólicos microbianos. Si este equilibrio de señales se altera, la transmisión natural del contenido intestinal puede volverse más lenta. La consecuencia es un tiempo de tránsito prolongado que agrava aún más el estreñimiento.
El círculo vicioso del estreñimiento crónico
El estreñimiento crónico a menudo se desarrolla en un círculo vicioso auto-perpetuante: un tránsito intestinal lento cambia el ambiente intestinal. Este ambiente desfavorable afecta a su vez a la flora intestinal, lo que intensifica aún más el endurecimiento de las heces. Con el tiempo, el intestino se adapta a esta situación, debilitando el reflejo natural de evacuación.
Importancia para el recto
Para el recto, el estreñimiento crónico significa una carga mecánica permanente. Las heces duras y el esfuerzo repetido aumentan la presión sobre la mucosa y las estructuras vasculares. Aunque la flora intestinal no sea la causa primaria del estreñimiento, contribuye a que esta carga se consolide y se cronifique.
Clasificación funcional
Es importante la delimitación objetiva: la flora intestinal no es un desencadenante en el sentido médico, sino que modula la consistencia de las heces y el movimiento intestinal. Una flora intestinal alterada puede empeorar o mantener un estreñimiento existente, pero no es responsable de todas las formas de estreñimiento crónico.
¿Cómo se relacionan las inflamaciones en el recto con un desequilibrio microbiano?
Las inflamaciones en el recto a menudo están relacionadas con un desequilibrio microbiano. Esto hace que el ambiente de la mucosa sea más sensible. Por lo tanto, aunque el microbioma no influye directamente en la aparición de inflamaciones, es decisivo para la resistencia del recto frente a las cargas diarias.

Cuando se pierde el equilibrio
Un desequilibrio microbiano en el intestino no solo afecta la digestión y la consistencia de las heces, sino que también puede aumentar considerablemente la sensibilidad del recto a los estímulos. Las inflamaciones en el recto rara vez surgen de forma aislada, sino que a menudo se desarrollan sobre la base de un ambiente intestinal local perturbado de forma permanente.
El papel del ambiente intestinal en el recto
El recto es especialmente susceptible a cambios en el ambiente intestinal, ya que su mucosa está en contacto regular con contenido intestinal concentrado. Cuando el equilibrio microbiano se altera, cambian la composición y las propiedades de las heces, así como las condiciones químicas en el recto. Esto puede hacer que la mucosa sea menos resistente a estímulos mecánicos y químicos.
Microorganismos como factores de influencia indirectos
Un desequilibrio microbiano no significa necesariamente la presencia de "gérmenes dañinos", sino a menudo una desproporción entre grupos bacterianos funcionalmente importantes. Esto puede debilitar los procesos reguladores que normalmente contribuyen a la estabilidad de la mucosa. La consecuencia es una mayor predisposición a la irritación, en la que incluso cargas cotidianas como la defecación o la humedad pueden favorecer reacciones inflamatorias.
Las reacciones inflamatorias son un mecanismo de protección
Las inflamaciones en el recto son inicialmente una reacción de defensa y protección del cuerpo. Sin embargo, ante un desequilibrio microbiano persistente, estas reacciones se desencadenan repetidamente sin que haya fases de recuperación suficientes. Esto puede llevar a estados crónicos de irritación que se manifiestan con ardor, sensación de presión o una mayor sensibilidad de la mucosa.
Diferenciación respecto a enfermedades específicas
No toda reacción inflamatoria en el recto es expresión de una enfermedad independiente, como una proctitis infecciosa o crónica inflamatoria. A menudo se trata de procesos inflamatorios funcionales favorecidos por un ambiente intestinal desfavorable, problemas con las heces o cargas mecánicas. Sin embargo, las molestias persistentes o crecientes siempre deben ser evaluadas médicamente.
Contextualización para el conjunto
Un desequilibrio microbiano no actúa como desencadenante único en el recto, sino como amplificador de procesos inflamatorios. En combinación con heces duras, esfuerzo frecuente o humedad, puede contribuir a que los estados inflamatorios irritativos se consoliden.
¿Cómo influye el microbioma intestinal en las irritaciones de la mucosa en el recto?
El microbioma intestinal no influye directamente en las irritaciones de la mucosa, sino a través del ambiente intestinal y la consistencia de las heces. Un equilibrio microbiano estable contribuye a mantener la mucosa resistente y a reducir los estados funcionales de irritación en el recto.
Del microbioma a la mucosa – una cadena de irritación
Las irritaciones de la mucosa en el recto generalmente no se originan por desencadenantes individuales, sino por una cadena funcional de irritación cuyo inicio suele ser el microbioma intestinal. En este proceso, el microbioma no actúa de forma directamente dañina, sino que influye en las condiciones bajo las cuales la mucosa se ve afectada o protegida.
Paso 1: Equilibrio microbiano y ambiente intestinal
Un microbioma intestinal equilibrado contribuye a un ambiente intestinal estable. Cuando este equilibrio se altera, cambian la composición y las propiedades del contenido intestinal. Esto incluye, entre otros, el pH, la retención de agua y la composición química de las heces. Estos factores determinan cuán irritante o poco irritante es el contacto entre las heces y la mucosa.
Paso 2: La mucosa como superficie de contacto
La mucosa del recto está expuesta de forma continua a influencias mecánicas y químicas. Si el ambiente intestinal es desfavorable, la mucosa se vuelve más susceptible a microirritaciones, incluso con cargas cotidianas como la defecación o el contacto prolongado con la humedad. Esto puede debilitar la función protectora natural de la mucosa.
Paso 3: Irritación en lugar de inflamación
Las irritaciones de la mucosa no son automáticamente enfermedades inflamatorias. A menudo se trata de estados funcionales de irritación que se manifiestan con ardor, picor o una sensación incómoda de presión. Un desequilibrio microbiano puede favorecer estos estados de irritación al reducir el umbral de sensibilidad de la mucosa.
Por qué el microbioma no es un desencadenante directo
Es importante la delimitación médica:
El microbioma intestinal no causa irritaciones de la mucosa en el sentido de una enfermedad. Más bien actúa como un modulador que determina cuán resistente es la mucosa frente a cargas mecánicas, químicas y por humedad.
Importancia para el recto
Dado que el recto es la sección donde se almacena temporalmente la materia fecal, los cambios en el microbioma intestinal se reflejan aquí de manera especialmente clara. Un ambiente intestinal desfavorable de forma persistente puede provocar que las irritaciones de la mucosa ocurran con mayor frecuencia o duren más tiempo, incluso si no existe una enfermedad específica.
¿Qué relación existe entre la alimentación, el microbioma y las molestias proctológicas?
Las molestias proctológicas suelen ser el resultado de una interacción entre la alimentación, el microbioma y la regulación intestinal, y no se deben a un solo desencadenante. Aunque la alimentación y el microbioma no causan enfermedades proctológicas en sentido estricto, influyen significativamente en la carga que soporta el recto. Por lo tanto, actúan como factores acompañantes y potenciadores relevantes en la aparición de síntomas.

Tres niveles – una relación funcional
Las molestias proctológicas rara vez surgen de forma aislada. En muchos casos, la alimentación, el microbioma intestinal y la carga sobre el recto actúan como niveles interconectados que se influyen mutuamente y pueden intensificar o atenuar las molestias.
Nivel 1: Alimentación como punto de partida
La alimentación establece la base para el contenido intestinal que llega al recto. El tipo, la composición y la regularidad de la dieta influyen en el volumen, contenido de agua y deslizamiento de las heces. Una dieta baja en fibra y desequilibrada favorece heces duras o irregulares, mientras que una alimentación adaptada puede contribuir a condiciones de evacuación más estables.
Nivel 2: Microbioma como instancia mediadora
El microbioma intestinal procesa los restos alimenticios y determina cómo se estructura y regula la consistencia de las heces. Una actividad microbiana equilibrada apoya un ambiente intestinal estable, mientras que un desequilibrio puede desestabilizar la textura de las heces. El microbioma no actúa como causante de enfermedades, sino modulando las condiciones funcionales en el intestino.
Nivel 3: El recto como punto de carga
El recto es la sección que experimenta directamente las consecuencias funcionales de la alimentación y el microbioma. Una consistencia desfavorable de las heces, el esfuerzo frecuente o un ambiente intestinal sensible a irritaciones pueden provocar una mayor carga mecánica y química sobre la mucosa. Esto puede favorecer molestias proctológicas como ardor, picazón, sensación de presión o síntomas hemorroidales.
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Molestia |
Relación funcional con la alimentación y el microbioma |
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Hemorroides |
Esfuerzo al defecar debido a heces duras o variables |
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Ardor / picazón anal |
Ambiente intestinal sensible a irritaciones, condiciones húmedas |
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Irritaciones de la mucosa |
Estructura desfavorable de las heces, tiempo de contacto prolongado |
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Fisura anal (favorecida funcionalmente) |
Mayor resistencia al defecar |
¿Qué papel juegan los alimentos fermentados en el intestino grueso sensible?
En caso de tener un recto sensible, no es decisivo si los alimentos fermentados son "buenos o malos", sino cómo afectan la consistencia de las heces y la percepción personal de las molestias.

Sopesar en lugar de recomendar de forma general
En un recto sensible, los alimentos fermentados no son ni fundamentalmente problemáticos ni automáticamente beneficiosos. Lo decisivo es cómo afectan al comportamiento de las heces y al ambiente local del intestino, y qué tan bien se toleran individualmente.
Posibles beneficios desde una perspectiva funcional
Los alimentos fermentados ya contienen estructuras preprocesadas microbianamente. En combinación con una dieta adaptada, pueden contribuir a que las heces tengan una forma más uniforme y se evacuen con mayor facilidad. Una consistencia estable de las heces reduce la carga mecánica del recto y puede atenuar indirectamente los estados de irritación.
Además, los alimentos fermentados influyen en el ambiente intestinal, lo que afecta hasta el recto. Un ambiente más equilibrado puede hacer que la mucosa sea menos susceptible a la fricción, la humedad y los estímulos químicos.
Posibles desafíos con un recto sensible
Al mismo tiempo, los alimentos fermentados contienen ácidos orgánicos y productos metabólicos activos que pueden ser percibidos como irritantes por personas sensibles. En particular, los productos muy fermentados o en cantidades mayores pueden provocar en algunos afectados un aumento de la urgencia defecatoria, heces más blandas o una sensación de ardor en el recto.
Un recto sensible generalmente no reacciona al alimento en sí, sino a la consistencia alterada de las heces o a la frecuencia de evacuación.
Tolerancia individual como principio guía
En caso de un recto sensible, los alimentos fermentados deben integrarse lentamente, en pequeñas cantidades y bien distribuidos en la vida diaria. Las variantes fermentadas de forma suave suelen tolerarse mejor que los productos muy maduros. Es importante una autoobservación atenta para reconocer cómo evolucionan la defecación y la sensación rectal.
Clasificación funcional
Los alimentos fermentados no son un tratamiento para las molestias del recto. Sin embargo, pueden ser parte de una alimentación que alivie funcionalmente el recto —siempre que se toleren bien de forma individual— al contribuir a una consistencia más estable de las heces.
¿Qué significa un apoyo integral para las hemorroides?
El apoyo integral para las hemorroides significa aliviar las causas, proteger funcionalmente el recto y complementar de forma específica las medidas locales, en lugar de tratar los síntomas de forma aislada. Las hemorroides son una enfermedad proctológica cuyo tratamiento debe ser supervisado por un médico. Las medidas integrales —que consisten en regulación de las heces, alimentación amigable con el intestino, ajuste del estilo de vida y cuidado local de la mucosa con productos médicos como CANNEFF® SUP— se entienden como un concepto de apoyo global, no como un sustituto de la terapia médica.

No es una medida, sino una interacción.
Las hemorroides no pueden ser influenciadas a largo plazo mediante un solo enfoque. Por ello, un apoyo integral comienza donde surgen las molestias: en la regulación de las heces, el alivio del recto y la protección de la mucosa. El objetivo es reducir los factores de carga y apoyar las funciones naturales del recto.
1. Alivio funcional mediante la regulación de las heces
Una consistencia de las heces uniforme y bien tolerada es la base más importante para ello. Reduce el esfuerzo al evacuar, acorta el tiempo de vaciado y disminuye la presión sobre los cojines vasculares. Aquí actúan como palancas centrales la alimentación, la ingesta de líquidos y un ritmo regular para ir al baño.
2. Consideración del ambiente intestinal y del microbioma
El microbioma intestinal influye en la forma de las heces y asegura que el ambiente intestinal se mantenga poco irritante. Una alimentación equilibrada, complementada si es necesario con alimentos fermentados bien tolerados, puede ayudar a reducir las cargas funcionales en el recto, sin entenderse como terapia.
3. Apoyo local de la mucosa rectal
Además de las medidas funcionales, el cuidado y la regeneración local de la mucosa juegan un papel importante. Aquí se emplean productos médicos convencionales.
Supositorios CANNEFF® SUP con CBD y ácido hialurónico se utilizan como apoyo para humedecer, proteger y favorecer la regeneración de la mucosa rectal. El ácido hialurónico contribuye a la retención de humedad, mientras que el CBD posee propiedades moduladoras de la inflamación. La aplicación es local y complementa las medidas relacionadas con la alimentación y el estilo de vida, sin sustituirlas.
4. Estilo de vida como factor estabilizador
El ejercicio regular, las rutinas para reducir el estrés y evitar estar sentado mucho tiempo – especialmente en el inodoro – actúan de forma complementaria. Ayudan a reducir la congestión venosa en el recto y a no aumentar las cargas funcionales.
¿Cómo se puede estabilizar la flora intestinal y reducir las molestias mediante la prevención?
La prevención de molestias relacionadas con el recto significa estabilizar la flora intestinal y reducir las cargas funcionales de manera temprana, antes de que se desarrollen síntomas o se vuelvan crónicos.

La prevención comienza antes del síntoma
Las molestias proctológicas suelen desarrollarse de forma gradual. Por ello, la prevención no comienza solo con el dolor o cambios visibles, sino con la estabilización de las bases funcionales, especialmente la flora intestinal y la regulación de las heces.
La palanca preventiva: un ambiente intestinal estable.
Una flora intestinal equilibrada asegura que el contenido intestinal se procese de manera uniforme y que las heces no sean ni demasiado duras ni irritantes. Esto reduce la carga mecánica en el recto. La prevención en este contexto no significa “intervenir”, sino evitar cargas antes de que se produzcan.
Tres palancas preventivas en la vida diaria
1. Regularidad en lugar de perfección: Un ritmo estable en las comidas y la defecación favorece el movimiento intestinal y evita que las heces permanezcan demasiado tiempo en el colon.
2. No irritar la flora intestinal, sino acompañarla: Una alimentación rica en fibra y bien tolerada constituye la base. Los alimentos fermentados pueden – adaptados individualmente – actuar como complemento, siempre que estabilicen la consistencia de las heces y no provoquen irritaciones.
3. Aliviar el recto temprano: Incluso sin molestias agudas, vale la pena evitar pujar, estar sentado mucho tiempo en el inodoro y cambios en la consistencia de las heces. La prevención aquí se manifiesta principalmente al eliminar hábitos que generan carga.
Lo que la prevención no es
La prevención no significa uso continuo de productos ni autotratamiento de posibles enfermedades. No reemplaza el diagnóstico ni la terapia médica, sino que busca minimizar factores de riesgo funcionales antes de que aparezcan o se consoliden las molestias.
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Enfoque preventivo |
Efecto sobre las molestias |
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Flora intestinal estable |
Consistencia de heces más uniforme |
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Evacuación regulada |
Menor presión al evacuar |
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Ambiente intestinal con baja irritación |
Alivio de la mucosa |
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Estilo de vida consciente |
Reducción de cargas funcionales |
Fuentes:
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