Prostatitis abacteriana (CPPS)

Die abakterielle Prostatitis, auch als Chronic Prostatitis/Chronic Pelvic Pain Syndrome (CP/CPPS) bezeichnet, ist die häufigste Form der Prostatitis und betrifft Männer mit chronischen Schmerzen im Beckenbereich ohne nachweisbare bakterielle Infektion. Im Gegensatz zur klassischen bakteriellen Prostatitis steht dabei nicht eine akute Entzündung im Vordergrund, sondern ein komplexes Zusammenspiel aus gestörter Schmerzverarbeitung, neurobiologischen Mechanismen, muskulären Dysfunktionen und psychosozialen Einflussfaktoren. Typische Beschwerden umfassen Schmerzen im Damm, Unterbauch, Hoden oder Penis, Beschwerden beim Wasserlassen sowie Einschränkungen der Sexualfunktion und Lebensqualität. Moderne Leitlinien verstehen CPPS daher zunehmend als chronisches Schmerzsyndrom und empfehlen eine multimodale, individuell angepasste Behandlung. Dazu zählen medikamentöse Ansätze, Physiotherapie, Beckenbodenbehandlung, Stressreduktion und ergänzende lokale Therapien. Neue therapeutische Optionen richten sich verstärkt auf das Nervensystem und das Endocannabinoid-System. In diesem Zusammenhang rücken auch rektale Therapieformen wie CANNEFF® SUP Zäpfchen mit CBD und Hyaluronsäure in den Fokus. Erste Studiendaten zeigen eine signifikante Verbesserung von Schmerz- und Harnsymptomen bei guter Verträglichkeit. Der Artikel gibt einen strukturierten Überblick über Ursachen, Symptome, Leitlinien, Therapieoptionen und den möglichen Stellenwert moderner lokaler Behandlungsansätze bei CPPS.
Philip Schmiedhofer, MSc

Autor

Philip Schmiedhofer, MSc

Inhaltsverzeichnis

¿Qué es una prostatitis abacteriana (CPPS)?

La prostatitis abacteriana, conocida médicamente como Prostatitis Crónica/Síndrome de Dolor Pélvico Crónico (CP/CPPS), es un síndrome de dolor crónico en la zona pélvica del hombre que ocurre sin una infección bacteriana detectable.

¿Por qué la CPPS no es una inflamación clásica de la próstata?

La prostatitis crónica abacteriana (CPPS) se interpreta frecuentemente como una "inflamación de la próstata".

¿Cuáles son las causas y mecanismos detrás del CPPS?

La prostatitis crónica abacteriana (CPPS) no se origina por una causa única, sino por una interacción compleja de diversos procesos biológicos y funcionales.

¿Cuáles son los síntomas típicos del síndrome de dolor pélvico crónico?

El síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) se caracteriza por un cuadro sintomático complejo, en el que el dolor en la zona pélvica es el síntoma principal, aunque a menudo se acompaña de síntomas funcionales y vegetativos.

¿Cómo afecta el CPPS la calidad de vida y la función sexual?

El síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) tiene un impacto significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen, ya que no solo se asocia con dolores persistentes, sino también con limitaciones funcionales, emocionales y sociales.

¿Cómo se trata el CPPS según las guías actuales?

El tratamiento del síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) no se realiza según las guías actuales de forma monocasual, sino dentro de un concepto terapéutico multimodal e individualizado.

¿Qué medicamentos ayudan con la prostatitis abacteriana?

El tratamiento farmacológico de la prostatitis abacteriana (CPPS) es complejo y se realiza de forma orientada a los síntomas, ya que no existe una causa única.

¿Por qué es crucial un enfoque terapéutico multimodal en la CPPS?

Un enfoque terapéutico multimodal es crucial en el CPPS, porque la enfermedad no se debe a una sola causa, sino que afecta varios sistemas al mismo tiempo, especialmente el sistema nervioso, la musculatura del suelo pélvico y el procesamiento del dolor.

¿Por qué muchos tratamientos para la CPPS no funcionan de forma permanente?

Muchos tratamientos para la CPPS muestran solo efectos a corto plazo o insuficientes, porque a menudo no consideran la verdadera complejidad de la enfermedad.

¿Qué nuevas opciones de tratamiento existen para el CPPS?

El tratamiento del síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) está evolucionando cada vez más desde enfoques clásicos, puramente orientados a los síntomas, hacia terapias específicas basadas en mecanismos.

¿Qué papel juega el sistema nervioso en la prostatitis crónica?

El sistema nervioso juega un papel central en la aparición y el mantenimiento de la prostatitis crónica (CPPS), ya que los síntomas están principalmente marcados por un procesamiento alterado del dolor.

¿Se puede utilizar el sistema endocannabinoide con fines terapéuticos?

El sistema endocannabinoide (ECS) representa un enfoque terapéutico prometedor en la CPPS, ya que desempeña un papel central en la regulación del dolor, la inflamación y la homeostasis tisular.

¿Qué tan efectivos son los supositorios CANNEFF® SUP para CPPS según el estudio?

La eficacia de los supositorios CANNEFF® SUP con CBD y ácido hialurónico fue investigada en un estudio piloto abierto con 16 pacientes con prostatitis crónica abacteriana (CPPS) durante 30 días.

¿Cómo se comparan los supositorios CANNEFF® SUP con las terapias clásicas?

En comparación con los enfoques terapéuticos clásicos, los supositorios CANNEFF® SUP con CBD y ácido hialurónico muestran una eficacia clínica comparable, pero se diferencian claramente en el principio activo y en el perfil de efectos secundarios.

¿Para quién son adecuadas las terapias rectales en la prostatitis?

Las terapias rectales representan una opción de tratamiento específica para la prostatitis crónica abacteriana (CPPS), especialmente para pacientes...

¿Cómo se deben usar correctamente los supositorios CANNEFF®?

Los supositorios CANNEFF® SUP se aplican por vía rectal para permitir un efecto local específico en la zona de la próstata y los tejidos circundantes.

¿Es el CPPS curable o controlable a largo plazo?

El síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) no se considera completamente curable en todos los casos según el entendimiento médico actual, pero en la mayoría de los casos es bien controlable a largo plazo.

¿Qué estrategias ayudan a largo plazo con el CPPS?

A largo plazo, los pacientes con CPPS se benefician principalmente de un enfoque multimodal consistente que considera varios factores simultáneamente.

¿Qué es una prostatitis abacteriana (CPPS)?

La prostatitis abacteriana, médicamente denominada Chronic Prostatitis/Chronic Pelvic Pain Syndrome (CP/CPPS), es un síndrome de dolor crónico en la zona pélvica del hombre que ocurre sin infección bacteriana detectable. En el centro no está un proceso inflamatorio clásico de la próstata, sino una interacción compleja entre el procesamiento del dolor, mecanismos nerviosos y trastornos funcionales.

Definición y clasificación

Según la clasificación del Instituto Nacional de Salud (NIH), CPPS pertenece a la categoría III de los síndromes de prostatitis.

  • Dolor crónico en la zona pélvica
  • Duración de al menos 3 meses
  • No se detectan bacterias causantes de la enfermedad

Esta forma representa más del 90 % de todos los diagnósticos de prostatitis y es con diferencia la variante más común. Dentro de CPPS se distingue además:

  • Tipo IIIA (inflamatorio): células inflamatorias elevadas detectables
  • Tipo IIIB (no inflamatorio): sin signos de inflamación

Sin embargo, lo decisivo es: ni las células inflamatorias ni las bacterias se correlacionan de forma fiable con la intensidad de los síntomas.

Diferenciación con la prostatitis bacteriana

En este contexto, el término «prostatitis» es incluso engañoso, ya que implica una inflamación que a menudo no está presente. Por ello, las guías modernas recomiendan cada vez más el término «síndrome de dolor prostático primario».

Característica

Prostatitis bacteriana

Prostatitis abacteriana (CPPS)

Causa

Infección

Desconocido / multifactorial

Detección de bacterias

No

Curso

agudo o crónico

generalmente crónico

Tratamiento

Antibióticos efectivos

a menudo insuficiente

CPPS como síndrome de dolor – enfoque moderno

Las guías actuales de la Asociación Europea de Urología (EAU) ya no consideran CPPS como una enfermedad aislada de la próstata, sino como parte de un concepto más amplio:

Lo principal es:

  • Dolor como enfermedad independiente
  • no hay una causa orgánica claramente detectable
  • Participación de varios sistemas:
  • Sistema nervioso
  • Músculos (suelo pélvico)
  • Vías urinarias
  • Psique

El dolor crónico se entiende aquí como un proceso fisiopatológico independiente que puede desarrollarse sin una causa original.

Fisiopatología: ¿Por qué se produce CPPS?

Las causas exactas no están completamente aclaradas, pero estudios actuales muestran un patrón claro:

Sensibilización central

El sistema nervioso reacciona con hipersensibilidad a los estímulos:

  • El dolor se percibe de forma intensificada
  • incluso estímulos inofensivos pueden desencadenar dolor

Neuroinflamación

  • Activación de células inmunitarias en el tejido
  • Liberación de mediadores inflamatorios
  • Irritación aumentada de las fibras nerviosas

Disregulación del sistema nervioso autónomo

  • Trastornos en la función vesical y la tensión muscular
  • Influencia en la función sexual

Disfunción del suelo pélvico

  • Tensión muscular
  • Puntos gatillo en la zona pélvica

Factores psicosociales

  • El estrés, la ansiedad y el procesamiento del dolor influyen considerablemente en el curso
  • La intensidad del dolor se correlaciona fuertemente con la carga psicológica

Importancia clínica

CPPS no es una enfermedad rara, sino:

  • afecta a hombres de todas las edades
  • frecuentemente en menores de 50 años
  • provoca una limitación considerable de la calidad de vida

Los estudios muestran que la carga es comparable a la de enfermedades crónicas como:

  • diabetes
  • dolores crónicos de espalda

Además, el curso suele ser:

  • de larga duración
  • con brotes
  • muy variable individualmente

¿Por qué es tan difícil tratar el CPPS?

Una razón fundamental radica en la naturaleza heterogénea de la enfermedad:

  • No existe una causa única
  • los síntomas varían mucho entre pacientes
  • las terapias clásicas (p. ej., antibióticos) a menudo no funcionan

Por ello, hoy se considera que el CPPS no es una enfermedad única, sino un síndrome con diferentes perfiles causales. Esta comprensión es la base para enfoques terapéuticos modernos, especialmente conceptos multimodales que abordan varios mecanismos simultáneamente.

¿Por qué la CPPS no es una inflamación clásica de la próstata?

La prostatitis crónica abacteriana (CPPS) se interpreta a menudo como «inflamación prostática». Sin embargo, esta suposición no es médicamente válida, ya que en la mayoría de los afectados no se detecta una causa infecciosa o inflamatoria clásica.

Falta de relación entre inflamación y molestias

Un argumento central contra la hipótesis clásica de inflamación es la falta de correlación entre hallazgos objetivos y síntomas:

  • las células inflamatorias pueden estar presentes, pero no es obligatorio
  • los pacientes sin evidencia de inflamación a menudo tienen dolores igual de intensos
  • la intensidad de los síntomas es independiente de los parámetros inflamatorios

De ello se deduce: la inflamación no es el motor causal de las molestias.

El término «Prostatitis» es engañoso

El término médico «-itis» implica por definición una inflamación. Sin embargo, esto generalmente no se cumple en el CPPS.

El término ha evolucionado históricamente, pero es impreciso desde el punto de vista fisiopatológico. Son más adecuados los términos de guías modernas como:

  • Síndrome de dolor prostático
  • o de forma general: síndrome de dolor pélvico crónico

Fracaso terapéutico de los enfoques inflamatorios clásicos

Otra indicación proviene de la práctica clínica:

  • los antibióticos a menudo no muestran un efecto duradero
  • los medicamentos antiinflamatorios suelen tener un efecto limitado
  • Los efectos suelen ser temporales o inconsistentes

Si el CPPS fuera principalmente una inflamación, estas terapias deberían ser mucho más efectivas.

Causa multifactorial en lugar de inflamatoria

La evidencia actual muestra que el CPPS no puede explicarse por una única causa. En cambio, es un fenómeno multifactorial en el que están involucrados varios sistemas:

  • trastornos funcionales en la zona pélvica
  • cambios en el procesamiento del dolor
  • disfunciones musculares
  • factores psicosociales

Estos factores pueden desencadenar y mantener molestias, incluso sin inflamación clásica.

Importancia clínica de la diferenciación

La clasificación errónea como inflamación tiene consecuencias concretas:

  • terapias repetidas y a menudo ineficaces con antibióticos
  • Retraso en enfoques terapéuticos efectivos
  • Cronificación de los síntomas

La correcta clasificación como síndrome de dolor permite, en cambio, un tratamiento más dirigido y adaptado individualmente.

¿Cuáles son las causas y mecanismos detrás del CPPS?

La prostatitis crónica abacteriana (CPPS) no surge por una causa única, sino por una interacción compleja de diversos procesos biológicos y funcionales. A menudo, al inicio hay un desencadenante inespecífico, como una infección previa, irritación mecánica o estrés persistente. Sin embargo, en el curso posterior, el proceso del dolor se vuelve autónomo, de modo que los síntomas pueden persistir incluso sin una causa claramente identificable. Un papel central lo juega la llamada sensibilización central: el sistema nervioso reacciona de forma hipersensible, procesa los estímulos de manera aumentada e interpreta incluso señales leves como dolor. Paralelamente, se producen cambios locales en el tejido, por ejemplo, a través de procesos inflamatorios neurogénicos, en los que se liberan mediadores inflamatorios sin que exista una inflamación bacteriana clásica. Estos procesos hacen que los receptores del dolor se sensibilicen y que el umbral de estímulo disminuya.

Además, las disfunciones funcionales del sistema nervioso y de la musculatura del suelo pélvico contribuyen a mantener los síntomas. Una regulación alterada puede provocar un aumento de la tensión muscular, cambios en la circulación sanguínea y una mayor percepción de presión o dolor. También los factores psiconeurobiológicos influyen significativamente en el curso: el estrés, la ansiedad o una mayor focalización en el dolor pueden intensificar aún más el procesamiento de señales en el cerebro. Conceptos modernos como el sistema UPOINT muestran que el CPPS afecta simultáneamente a diferentes niveles, desde factores urológicos y neurológicos hasta musculares y psicosociales. Por ello, es fundamental entender que el CPPS se desarrolla a partir de un ciclo auto-reforzante, en el que la actividad nerviosa, la tensión muscular y el procesamiento del dolor se influyen mutuamente y contribuyen a la cronificación.

¿Cuáles son los síntomas típicos del síndrome de dolor pélvico crónico?

El síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) se caracteriza por un cuadro sintomático complejo, en el que el dolor en la zona pélvica es el síntoma principal, aunque a menudo va acompañado de síntomas funcionales y vegetativos. Es típico que los síntomas persistan durante un período prolongado, generalmente más de tres meses, y que su intensidad pueda variar. Las personas afectadas describen el dolor de diferentes maneras, como sordo, punzante, ardiente o punzante, y puede extenderse a varias regiones, incluyendo el perineo, la parte baja del abdomen, los testículos, el pene o también la parte baja de la espalda. Es especialmente característico que el dolor no esté ligado de forma constante a una estructura, sino que pueda desplazarse o presentarse de forma difusa.

Además del dolor, con frecuencia aparecen molestias al orinar, como aumento de la urgencia, dificultad para orinar o sensación de vaciado incompleto de la vejiga. También son típicas las disfunciones sexuales, como dolor durante o después de la eyaculación y una disminución de la satisfacción sexual. Muchos pacientes también reportan una tensión muscular aumentada en el suelo pélvico, que puede intensificar el dolor. Además, la componente psicológica juega un papel fundamental: el dolor crónico suele ir acompañado de estrés, tensión interna o agotamiento, lo que a su vez afecta el procesamiento del dolor. En conjunto, se observa que el CPPS no es solo un problema local de dolor, sino un síndrome complejo que afecta varios sistemas corporales simultáneamente y puede manifestarse de formas muy diversas en cada persona.

Categoría de síntomas

Síntomas típicos

Características

Síntomas dolorosos

Dolores en pelvis, perineo, testículos o parte baja del abdomen

sordo, tirante, ardor o punzante; a menudo con localización variable

Síntomas urológicos

Urgencia urinaria, micción frecuente, flujo urinario débil

a menudo sin causa detectable; trastorno funcional

Síntomas sexuales

Dolor durante o después de la eyaculación, pérdida de libido

puede afectar gravemente la calidad de vida

Molestias musculares

Suelo pélvico tenso, sensación de presión en la pelvis

frecuentemente puntos gatillo o tensión muscular aumentada

Síntomas neurológicos

Hipersensibilidad, sensación difusa de dolor

Indicación de sensibilización central

Factores psicológicos concomitantes

estrés, agotamiento, mayor enfoque en el dolor

influyen en el curso y la intensidad del dolor

¿Cómo afecta el CPPS la calidad de vida y la función sexual?

El síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) tiene un impacto considerable en la calidad de vida de quienes lo padecen, ya que no solo se asocia con dolores persistentes, sino también con limitaciones funcionales, emocionales y sociales. Los estudios indican que la calidad de vida de los pacientes con CPPS está afectada en un grado similar al de otras enfermedades crónicas, como trastornos metabólicos o cardiovasculares. Lo especialmente difícil es la imprevisibilidad de los síntomas: los episodios de dolor pueden variar, intensificarse o irradiar a nuevas zonas del cuerpo, lo que genera una sensación constante de inseguridad y pérdida de control.

Un factor esencial para la reducción de la calidad de vida es la estrecha relación entre el dolor, la carga psicológica y la función diaria. El dolor crónico suele provocar agotamiento, problemas de concentración y limitaciones en la vida laboral. Al mismo tiempo, el estrés, la ansiedad o los estados depresivos intensifican el procesamiento del dolor, creando un círculo vicioso. Las investigaciones muestran que, en particular, la intensidad del dolor y los factores psicológicos determinan en gran medida cuánto se ve afectada la calidad de vida.

La función sexual también está claramente afectada en muchos afectados. Los síntomas típicos son dolor durante o después de la eyaculación, disminución del deseo sexual y una menor satisfacción en las relaciones sexuales. Estos síntomas no solo pueden ser físicamente molestos, sino que a menudo también afectan la autoimagen y la experiencia en pareja. Estudios demuestran que los hombres con CPPS sufren significativamente más limitaciones en la función sexual que grupos de comparación sanos. Además, los síntomas también pueden afectar a la pareja, por ejemplo, a través de dolor durante las relaciones sexuales o una reducción de la actividad sexual dentro de la relación.

Otro aspecto central es la dimensión psicosocial de la enfermedad. El dolor crónico en la zona íntima suele estar asociado con vergüenza, retraimiento y una disminución de la satisfacción con la vida. Muchas personas afectadas evitan actividades sociales o situaciones íntimas por miedo al dolor o al empeoramiento de los síntomas. Al mismo tiempo, la falta de una causa clara de la enfermedad puede generar frustración, especialmente si intentos terapéuticos previos han sido infructuosos.

En general, se observa que el CPPS va mucho más allá de un cuadro de síntomas puramente físicos. La enfermedad afecta áreas centrales de la vida, desde la capacidad física hasta la estabilidad emocional y la sexualidad y la pareja. Esta comprensión integral es fundamental para tratar adecuadamente la enfermedad y mejorar de forma sostenible la calidad de vida de los afectados.

¿Cómo se trata el CPPS según las guías actuales?

El tratamiento del síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) según las guías actuales no es monocausal, sino que se realiza dentro de un concepto terapéutico multimodal e individualizado. Esto se debe a que el CPPS se entiende como un síndrome de dolor complejo con diferentes factores influyentes. En consecuencia, la terapia apunta a abordar varios mecanismos simultáneamente: físicos, neurológicos y psicosociales.

Las guías de la European Association of Urology (EAU) enfatizan expresamente que un tratamiento puramente orientado a los síntomas o unilateral generalmente no es suficiente. En cambio, se recomienda un enfoque estructurado que se base en los síntomas individuales y el perfil clínico del paciente.

Enfoque terapéutico multimodal como estándar

El centro del tratamiento es la combinación de diferentes formas de terapia. Estas pueden tener diferentes ponderaciones según la manifestación de los síntomas, pero típicamente incluyen:

  • terapia farmacológica
  • medidas físicas y funcionales
  • enfoques psicológicos y conductuales

El objetivo no es solo la reducción del dolor, sino también la mejora de la calidad de vida y de las limitaciones funcionales.

Terapia farmacológica

El tratamiento farmacológico se orienta según los síntomas presentes e incluye varios grupos de principios activos:

  • Bloqueadores alfa: pueden mejorar las molestias al orinar
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): alivio del dolor a corto plazo
  • Neuromoduladores: influencia en el procesamiento del dolor en el sistema nervioso
  • Fitoterapéuticos: p. ej., quercetina con efectos moduladores de la inflamación

Sin embargo, la eficacia suele ser variable e individual, por lo que los medicamentos rara vez son suficientes como terapia única.

Fisioterapia y tratamiento del suelo pélvico

Una parte central de las guías es el tratamiento de trastornos funcionales, especialmente de la musculatura del suelo pélvico:

  • Entrenamiento específico del suelo pélvico
  • Terapia manual y tratamiento de puntos gatillo
  • Técnicas de relajación

Estas medidas pueden ayudar a reducir las tensiones musculares y mejorar de forma duradera la sintomatología dolorosa.

Procedimientos neuromodulatorios y complementarios

En casos resistentes al tratamiento se consideran otras opciones:

  • Neuromodulación
  • Acupuntura
  • Biofeedback

Estos procedimientos tienen como objetivo regular el procesamiento alterado de señales en el sistema nervioso y reducir el dolor.

Sistema UPOINT como guía terapéutica

Una herramienta esencial para estructurar el tratamiento es el llamado sistema UPOINT. En él, los síntomas se clasifican en diferentes categorías para poder tratar de forma dirigida:

Categoría

Enfoque terapéutico

Urinario

Bloqueadores alfa, terapia vesical

Psicosocial

Terapia conductual

Específico para el órgano

Terapia moduladora de la inflamación

Infección

Antibióticos (solo si hay evidencia)

Neurológico

Neuromoduladores

Músculo (sensibilidad)

Fisioterapia

Papel de los antibióticos

Las guías clínicas enfatizan claramente:

  • Los antibióticos solo son útiles en caso de infección confirmada
  • en CPPS sin infección no está demostrado su beneficio

Este es un punto central, ya que muchos pacientes han recibido previamente varios tratamientos antibióticos, a menudo sin éxito.

¿Qué medicamentos ayudan con la prostatitis abacteriana?

El tratamiento farmacológico de la prostatitis abacteriana (CPPS) es complejo y se realiza de forma orientada a los síntomas, ya que no existe una causa única. Por ello, las guías clínicas no recomiendan un principio activo estándar, sino el uso dirigido de diferentes grupos de medicamentos, según el cuadro sintomático individual. Es importante que los medicamentos generalmente no se usen de forma aislada, sino dentro de un concepto terapéutico multimodal.

Un enfoque central consiste en abordar simultáneamente diferentes mecanismos fisiopatológicos. Así, los bloqueadores alfa pueden ser útiles en casos de predominio de molestias al orinar, mientras que las sustancias antiinflamatorias alivian principalmente el dolor a corto plazo. Por otro lado, los neuromoduladores actúan directamente sobre el procesamiento del dolor y se emplean especialmente en casos crónicos. Los principios activos vegetales como la quercetina también muestran en estudios una mejora relevante de los síntomas y constituyen un complemento bien tolerado.

También es importante diferenciar claramente la prostatitis bacteriana: los antibióticos no están indicados de forma rutinaria sin evidencia de infección, ya que su eficacia en este contexto no está suficientemente demostrada.

Grupo de medicamentos

Mecanismo de acción

Efecto típico

Evidencia / Particularidades

Alfa-bloqueantes (p. ej., Tamsulosina)

Relajación de la musculatura lisa del tracto urinario inferior

Mejora del flujo urinario y síntomas miccionales

Parcialmente eficaz, especialmente en LUTS

AINE / inhibidores de COX-2 (p. ej., Ibuprofeno, Celecoxib)

Antiinflamatorio, analgésico

Alivio del dolor a corto plazo

Efecto a menudo no duradero

Neuromoduladores (p. ej., Amitriptilina, Gabapentina)

Influencia en el procesamiento central del dolor

Reducción del dolor crónico

Especialmente en componente neuropático

Fitoterapia (p. ej., Quercetina, extractos de polen)

Antioxidante, modulador de la inflamación

Mejora del dolor y calidad de vida

Buena tolerancia, basado en evidencia

Antibióticos

Antimicrobiano

Eficaz solo en infecciones

Generalmente no recomendable en CPPS

Corticosteroides (locales)

Antiinflamatorio

Mejora del dolor y LUTS

Enfoques terapéuticos locales cada vez más relevantes

Inhibidores de PDE-5 (p. ej., Tadalafilo)

Mejora de la circulación, relajación

Mejora de los síntomas del tracto urinario inferior (LUTS) y función sexual

Puede usarse como complemento

Clasificación de la terapia farmacológica

La evidencia disponible muestra que ningún medicamento por sí solo puede tratar de forma fiable todos los síntomas de CPPS. Más bien, los pacientes se benefician de una combinación individualizada basada en los síntomas predominantes.

Esto también explica por qué las monoterapias clásicas a menudo no son suficientes: CPPS afecta varios sistemas simultáneamente: el sistema nervioso, la musculatura y los procesos funcionales en la zona pélvica. Los medicamentos pueden influir en componentes individuales, pero rara vez cubren todo el síndrome.

Papel de los enfoques terapéuticos locales

En los últimos años, las terapias locales han ganado protagonismo, especialmente en casos crónicos. Estas tienen como objetivo:

  • Proporcionar principios activos directamente en el lugar de los síntomas
  • para evitar efectos secundarios sistémicos
  • Apoyar de forma específica la mucosa y el tejido, por ejemplo Supositorios CANNEFF SUP

Prostatitis CPPS CANNEFF SUP

Aquí surge un complemento terapéutico importante a los medicamentos sistémicos clásicos.

¿Por qué es crucial un enfoque terapéutico multimodal en la CPPS?

Un enfoque terapéutico multimodal es crucial en CPPS porque la enfermedad no se debe a una única causa, sino que afecta a varios sistemas simultáneamente, especialmente el sistema nervioso, la musculatura del suelo pélvico y el procesamiento del dolor. Por ello, los tratamientos individuales suelen abordar solo un aspecto de los síntomas y resultan insuficientes a largo plazo. Solo la combinación de medidas farmacológicas, fisioterapéuticas y psicológicas permite influir de manera específica en los diferentes mecanismos y romper el círculo vicioso del dolor autoalimentado. Por eso, las guías recomiendan expresamente una terapia multimodal individualizada para lograr una mejora sostenible de los síntomas y la calidad de vida.

¿Por qué muchos tratamientos para la CPPS no funcionan de forma permanente?

Muchos tratamientos para el CPPS muestran solo efectos a corto plazo o insuficientes porque a menudo no consideran la verdadera complejidad de la enfermedad. El CPPS no es un cuadro clínico uniforme con una causa clara, sino un síndrome de dolor multifactorial en el que varios mecanismos están involucrados simultáneamente —entre ellos el procesamiento central del dolor, disfunciones musculares y trastornos funcionales en el tracto urogenital. Si solo se trata uno de estos factores, los demás permanecen activos y pueden mantener las molestias.

Causa

Explicación

Monoterapia

Solo se trata un mecanismo, otros permanecen activos

Objetivo incorrecto

La terapia se dirige, por ejemplo, contra la inflamación, aunque otros factores predominan

Sensibilización central

El dolor se ha vuelto autónomo y ya no responde a terapias clásicas

Diferencias individuales

Perfiles de síntomas diferentes requieren enfoques terapéuticos individuales

Factores psicosociales

El estrés y la carga emocional influyen en el dolor y en el curso del tratamiento

Otro punto decisivo es la cronificación del dolor. A través de procesos como la sensibilización central, el dolor puede desvincularse de su causa original y persistir por sí mismo. En tales casos, las terapias clásicas que apuntan a una causa supuesta —como antibióticos o medicamentos puramente antiinflamatorios— a menudo se quedan cortas. Además, los pacientes con CPPS presentan perfiles de síntomas muy diversos. Sin una adaptación individual de la terapia, el tratamiento suele ser inespecífico y poco eficaz.

Los factores psicosociales también juegan un papel importante: el estrés, la ansiedad o una mayor focalización en el dolor pueden intensificar las molestias y afectar el éxito del tratamiento. Si estos aspectos se ignoran, incluso un tratamiento inicialmente exitoso puede perder eficacia a largo plazo. En general, se observa que el CPPS requiere un enfoque integral: la falta de individualización y los enfoques terapéuticos monocausales son las razones más comunes para la ausencia o falta de resultados sostenibles en el tratamiento.

¿Qué nuevas opciones de tratamiento existen para el CPPS?

El tratamiento del síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) está evolucionando cada vez más desde enfoques clásicos, puramente orientados a los síntomas, hacia terapias específicas basadas en mecanismos. Las nuevas opciones terapéuticas se centran especialmente en donde la procesamiento central del dolor, la inflamación neurogénica y las disfunciones funcionales juegan un papel. El objetivo no es solo aliviar los síntomas a corto plazo, sino intervenir a largo plazo en los mecanismos de la enfermedad.

Un avance importante radica en una mayor consideración del sistema nervioso. Los procedimientos neuromoduladores buscan regular el procesamiento alterado del dolor. Esto incluye tanto enfoques farmacológicos como métodos no invasivos como el biofeedback o la estimulación eléctrica nerviosa transcutánea (TENS). También se investiga cada vez más la neuromodulación mediante dispositivos externos, especialmente en casos resistentes a la terapia.

Paralelamente, los enfoques de terapia local ganan relevancia. Estos permiten un tratamiento dirigido directamente en el tejido afectado, sin afectar todo el organismo. Las aplicaciones rectales o tópicas pueden ejercer efectos moduladores de la inflamación y protectores sobre la mucosa, al mismo tiempo que reducen la reacción local al dolor. Especialmente en el contexto de procesos crónicos, estos enfoques ofrecen una ventaja al evitar efectos secundarios sistémicos y permitir una aplicación continua.

Otra área innovadora es la influencia dirigida sobre el sistema endocannabinoide. Este juega un papel central en la regulación del dolor, la inflamación y la homeostasis tisular. Los enfoques basados en cannabinoides, especialmente con cannabidiol (CBD), muestran en estudios iniciales efectos prometedores en la reducción del dolor y procesos inflamatorios, sin efectos secundarios psicoactivos. Esto crea un nuevo acceso terapéutico que puede abordar tanto mecanismos periféricos como centrales.

También los enfoques integrativos ganan importancia. Estos incluyen combinaciones de fisioterapia, apoyo psicológico y terapias modernas para el dolor. En particular, los conceptos terapéuticos personalizados, que se basan en perfiles sintomáticos individuales (p. ej., según el principio UPOINT), muestran mejores resultados que los tratamientos estandarizados.

Enfoque terapéutico

principio activo

Uso

Particularidades

Neuromodulación (p. ej., TENS, SEM)

Influencia en el procesamiento de señales de dolor

Reducción del dolor crónico

especialmente en casos resistentes a la terapia

Biofeedback

Control de la tensión muscular y funciones corporales

Mejora de la función del suelo pélvico

no invasiva, fácilmente combinable

Terapias locales (rectal/tópica)

Acción directa en el tejido objetivo

reducción específica del dolor y la inflamación

bajos efectos secundarios sistémicos

Terapia basada en cannabinoides (CBD)

Modulación del dolor, inflamación y protección celular

resultados prometedores en dolor crónico

actúa sobre el sistema endocannabinoide

Fitoterapia (avanzada)

Antioxidante, modulador de la inflamación

alivio sintomático complementario

buena tolerabilidad

Medicamentos neuromoduladores (enfoques recientes)

Influencia en el procesamiento central del dolor

Mejora de síndromes de dolor crónico

dosificación individual

Terapia personalizada multimodal (UPOINT)

combinación de varios niveles terapéuticos

mayor tasa de éxito

adaptado individualmente

En conjunto, estos desarrollos muestran que el futuro de la terapia del CPPS reside en un tratamiento dirigido, individualizado y multimodal, en el que se emplean de forma específica nuevas tecnologías y enfoques biológicos.

¿Qué papel juega el sistema nervioso en la prostatitis crónica?

El sistema nervioso juega un papel central en la aparición y mantenimiento de la prostatitis crónica (CPPS), ya que las molestias están marcadamente influenciadas por un procesamiento alterado del dolor. Mediante la llamada sensibilización central, las estructuras nerviosas reaccionan con hipersensibilidad, de modo que incluso estímulos leves o normales se perciben como dolor. Al mismo tiempo, las señales de dolor pueden volverse autónomas y persistir independientemente de una causa original. El sistema nervioso autónomo también suele estar implicado, lo que puede provocar trastornos funcionales en la zona pélvica, por ejemplo, al orinar o en la función sexual. En conjunto, se observa que el CPPS es menos un problema puramente orgánico y está controlado en gran medida por procesos neurobiológicos.

¿Se puede utilizar el sistema endocannabinoide con fines terapéuticos?

El sistema endocannabinoide (ECS) representa un enfoque terapéutico prometedor en el CPPS, ya que desempeña un papel central en la regulación del dolor, la inflamación y la homeostasis tisular. Está compuesto por cannabinoides endógenos, receptores (especialmente CB1 y CB2) y enzimas, y participa de manera decisiva en la modulación de la actividad nerviosa y las respuestas inmunitarias. Especialmente en síndromes de dolor crónico como el CPPS, donde predominan procesos inflamatorios neurogénicos y un procesamiento alterado del dolor, el ECS ofrece un punto de ataque directo para intervenciones terapéuticas.

La activación del sistema endocannabinoide puede reducir la liberación de mediadores inflamatorios y, al mismo tiempo, modular la transmisión de señales de dolor en el sistema nervioso. El cannabidiol (CBD) no actúa directamente como un agonista clásico de receptores, sino que influye en el sistema de forma indirecta, entre otras cosas, inhibiendo procesos inflamatorios y mediante efectos citoprotectores. De este modo, se puede influir positivamente tanto en la irritación periférica en el tejido como en el procesamiento central del dolor.

En particular, las aplicaciones locales cobran importancia en este contexto, ya que permiten un efecto dirigido en el lugar de las molestias. Los primeros datos clínicos muestran que las terapias basadas en cannabinoides pueden contribuir a una reducción notable del dolor y de las molestias funcionales, sin causar efectos secundarios sistémicos relevantes. Así, el sistema endocannabinoide abre un enfoque terapéutico innovador que aborda simultáneamente varios mecanismos fisiopatológicos del CPPS y se integra bien en conceptos de tratamiento multimodal.

¿Qué tan efectivos son los supositorios CANNEFF® SUP para CPPS según el estudio?

La eficacia de los supositorios CANNEFF® SUP con CBD y ácido hialurónico se investigó en un estudio piloto abierto con 16 pacientes con prostatitis crónica abacteriana (CPPS) durante 30 días. Los resultados muestran una mejora clínica relevante y significativa de los síntomas, especialmente en el área del dolor y los síntomas urinarios.

El parámetro más importante, el puntaje NIH-CPSI, mejoró en promedio alrededor de −7 puntos, lo que se considera un alivio claro de los síntomas. También el componente de dolor se redujo significativamente, mientras que las molestias miccionales (IPSS) también mejoraron de forma medible. En total, más del 80 % de los pacientes mostraron una mejoría clínica sin que se reportaran efectos secundarios.

En comparación con terapias clásicas como alfa-bloqueantes o preparados vegetales, la eficacia está en un rango similar, pero con una diferencia decisiva: el efecto es local y no sistémico, lo que mejora la tolerancia.

Parámetro

Resultado

Diseño del estudio

Estudio piloto (n = 16)

Duración

30 días

NIH-CPSI

−7 puntos (significativo)

Dolor

reducido significativamente

Síntomas urinarios

mejorado

Tasa de respuesta

81,3 %

Efectos secundarios

keine

CANNEFF® SUP ofrece una opción terapéutica eficaz, bien tolerada y de acción local para la CPPS. Los resultados son prometedores, pero deben confirmarse mediante estudios controlados más amplios. Actualmente se está realizando un estudio clínico más grande.

¿Cómo se comparan los supositorios CANNEFF® SUP con las terapias clásicas?

En comparación con los enfoques terapéuticos clásicos, los supositorios CANNEFF® SUP con CBD y ácido hialurónico muestran una eficacia clínica comparable, pero se diferencian claramente en el principio activo y en el perfil de efectos secundarios.

Las terapias clásicas como los alfa-bloqueantes, analgésicos o fitoterapéuticos suelen lograr en estudios una reducción del puntaje NIH-CPSI de aproximadamente −2 a −5 puntos, con resultados que a menudo varían mucho y no son clínicamente relevantes en todos los pacientes.

En contraste, CANNEFF® SUP en el estudio piloto muestra una mejora de aproximadamente −7 puntos, lo que se considera clínicamente relevante y está en el rango superior de los efectos terapéuticos habituales.

Otra diferencia decisiva radica en la consistencia del efecto: mientras que las terapias clásicas a menudo ofrecen resultados inconsistentes y no pocas veces solo actúan a corto plazo, los datos del estudio sobre CANNEFF® muestran una alta tasa de respuesta de más del 80 % con buena tolerancia.

Aspecto

Terapias clásicas

CANNEFF® SUP

principio activo

principalmente orientado a síntomas (p. ej., relajación muscular, antiinflamatorio)

multimodal (dolor, inflamación, mucosa)

lugar de acción

sistémica

local (rectal, dirigida)

Eficacia (NIH-CPSI)

aprox. −2 a −5 puntos

aprox. −7 puntos

consistencia de los resultados

variable

alta tasa de respuesta (~81 %)

Efectos secundarios

posible (p. ej., cardiovascular, gastrointestinal)

ninguna reportada

potencial a largo plazo

a menudo limitada

potencialmente mejor por acción local

Los datos muestran que CANNEFF® SUP no solo puede alcanzar una eficacia similar, sino en parte superior a las terapias establecidas. Lo especialmente relevante es:

  • el mecanismo de acción local (directo en el tejido afectado)
  • la combinación de CBD (modulador neuroinflamatorio) y ácido hialurónico (protección tisular)
  • el perfil de seguridad muy bueno sin carga sistémica

Mientras que los medicamentos clásicos suelen abordar solo aspectos individuales de la enfermedad, CANNEFF® actúa simultáneamente en varios niveles fisiopatológicos, lo cual es crucial en un síndrome multifactorial como la CPPS.

¿Para quién son adecuadas las terapias rectales en la prostatitis?

Las terapias rectales representan una opción de tratamiento dirigida en la prostatitis crónica abacteriana (CPPS), especialmente para pacientes con molestias locales predominantes o en quienes las terapias sistémicas no son suficientemente efectivas o bien toleradas. Gracias a la proximidad anatómica a la próstata, permiten una aplicación directa del principio activo en la zona afectada, logrando una alta concentración local con una baja carga sistémica.

Los enfoques terapéuticos rectales son especialmente útiles en pacientes con síntomas dolorosos dominantes en la pelvis, el perineo o la zona del perineo, ya que aquí se pueden aprovechar de forma específica los efectos locales moduladores de la inflamación y analgésicos. También los hombres con molestias urinarias marcadas o sensación de presión en la pelvis suelen beneficiarse, especialmente si estos síntomas están relacionados con procesos funcionales o neurogénicos.

Además, las aplicaciones rectales son adecuadas para pacientes que responden insuficientemente a terapias medicamentosas clásicas – como bloqueadores alfa, AINE o antibióticos – o que presentan efectos secundarios. Dado que las terapias rectales suelen actuar localmente, ofrecen una alternativa o complemento bien tolerado dentro de un concepto de tratamiento multimodal.

Otra ventaja se muestra en los casos crónicos: las formas de terapia rectal pueden aplicarse de manera continua y a largo plazo, sin afectar sistémicamente al organismo. Esto es especialmente relevante en la CPPS, ya que la enfermedad suele persistir durante un período prolongado y se requiere un control sostenible de los síntomas.

En general, las terapias rectales son especialmente adecuadas para aquellos pacientes en los que un tratamiento local dirigido parece apropiado —ya sea como complemento a terapias existentes o como opción alternativa en caso de éxito terapéutico insuficiente.

¿Cómo se deben usar correctamente los supositorios CANNEFF®?

CANNEFF® SUP supositorios se aplican por vía rectal para permitir un efecto local dirigido en la zona de la próstata y los tejidos circundantes. La correcta aplicación es fundamental para lograr la eficacia óptima e integrar bien la terapia en la vida diaria.

La aplicación suele realizarse una vez al día, preferentemente por la noche antes de dormir. En ese momento la actividad física es reducida, lo que permite que el supositorio tenga tiempo suficiente para disolverse y que los principios activos actúen localmente.

Antes de la aplicación, se deben lavar bien las manos. El supositorio se extrae con cuidado del envase y luego se introduce con la punta hacia adelante en el recto. Una posición corporal relajada —por ejemplo, de lado con las piernas ligeramente flexionadas— facilita la inserción. Es importante introducir el supositorio lo suficientemente profundo para que no se deslice hacia afuera.

Después de la aplicación, se recomienda permanecer acostado tranquilamente unos minutos para favorecer la absorción. Idealmente, el intestino debería estar evacuado previamente, ya que esto mejora la absorción de los principios activos y prolonga la duración del efecto.

La duración del uso depende del cuadro individual de molestias, pero en estudios y práctica suele ser de aproximadamente 30 días. Si es necesario, el uso puede prolongarse o repetirse dentro de un concepto terapéutico multimodal.

¿Es el CPPS curable o controlable a largo plazo?

El síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) no se considera completamente curable en todos los casos según el entendimiento médico actual, pero en la mayoría de los casos es controlable a largo plazo. La diferencia clave es que se trata de un síndrome de dolor complejo, en el que las molestias pueden volverse autónomas con el tiempo. Por ello, la eliminación total de todos los síntomas no siempre es realista, pero una mejora clara y duradera es muy frecuente.

La evolución del CPPS varía individualmente y a menudo se caracteriza por fluctuaciones. Muchos pacientes experimentan fases con una mejora notable o casi ausencia total de molestias, seguidas de recaídas ocasionales. Además, estudios muestran que una parte de los afectados experimenta una mejoría espontánea con el tiempo incluso sin terapia intensiva. Al mismo tiempo, la enfermedad puede volverse crónica y afectar permanentemente la calidad de vida si el tratamiento es insuficiente.

Para el éxito a largo plazo es fundamental un concepto de tratamiento estructurado y multimodal. Mediante la combinación de diferentes enfoques terapéuticos —como tratamiento farmacológico, fisioterapia, manejo del estrés y terapias locales— se pueden influir de manera específica los mecanismos subyacentes. El objetivo es reducir el dolor, estabilizar la función y evitar recaídas en la medida de lo posible.

Un aspecto importante es el papel activo del paciente. El ejercicio regular, las técnicas de relajación específicas y un manejo consciente del estrés pueden contribuir significativamente a la estabilización. También es relevante la comprensión de la propia enfermedad: los pacientes que entienden el CPPS como un síndrome de dolor regulable suelen manejar mejor los síntomas y se benefician más de la terapia.

¿Qué estrategias ayudan a largo plazo con el CPPS?

A largo plazo, los pacientes con CPPS se benefician principalmente de un enfoque multimodal consistente que considere varios factores simultáneamente. Esto incluye una combinación individualizada de terapia farmacológica, fisioterapia dirigida al suelo pélvico y medidas para regular el procesamiento del dolor. Además, la gestión del estrés, el ejercicio regular y las técnicas de relajación juegan un papel central, ya que los factores psicológicos pueden influir significativamente en el curso de la enfermedad.


También es importante la aplicación continua de terapias adecuadas, especialmente en casos crónicos. Los enfoques de tratamiento local pueden integrarse de manera útil para controlar los síntomas de forma específica. Lo decisivo es una estrategia a largo plazo con objetivos realistas: no la curación completa, sino un control estable de los síntomas y la mejora de la calidad de vida.

Fuentes

Zhang, Z. C., & Peng, J. (2013). Zhonghua nan ke xue = Revista nacional de andrología, 19(7), 579–582. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24386866/

Nickel, J. C., Alexander, R. B., Anderson, R., Berger, R., Comiter, C. V., Datta, N. S., Fowler, J. E., Krieger, J. N., Landis, J. R., Litwin, M. S., McNaughton-Collins, M., O'Leary, M. P., Pontari, M. A., Schaeffer, A. J., Shoskes, D. A., White, P., Kusek, J., Nyberg, L., & Grupos de estudio de la Red Colaborativa de Investigación sobre Prostatitis Crónica (2008). Prostatitis crónica categoría III/síndrome de dolor pélvico crónico: perspectivas de los estudios de la Red Colaborativa de Investigación sobre Prostatitis Crónica de los Institutos Nacionales de Salud. Informes actuales de urología, 9(4), 320–327. https://doi.org/10.1007/s11934-008-0055-7

Directrices de la AU sobre dolor pélvico crónico D. Engeler (Presidente), A.P. Baranowski, B. Berghmans, A.M. Cottrell, J. Dütschler, I. Flink, I.M. Grzybowska, B. Parsons, K. Petersen, R.A. Pinto, V. Tidman, B. Vyawahare Asociados de las directrices: P. Abreu-Mendes, R. Husein, A. Nic an Riogh Defensores de pacientes: J. Birch, M.L. van Poelgeest https://uroweb.org/guidelines/chronic-pelvic-pain/summary-of-changes/2025


Philip Schmiedhofer, MSc

Philip Schmiedhofer, MSc

Philip es director general y cofundador de cannhelp GmbH. Con estudios en ingeniería biomédica y biología molecular, especializado en neurociencias y con un enfoque en cannabinoides, es reconocido como un experto en la aplicación de cannabinoides en la medicina. Como asesor de productos médicos, también dirige la distribución de cannmedic y ofrece asesoramiento especializado para profesionales médicos. Su experiencia abarca el desarrollo y la comercialización de productos basados en cannabinoides. En el ámbito de la investigación, participa en importantes estudios básicos en el Centro de Investigación Cerebral de la Universidad Médica de Viena. Como cofundador y actual director general de cannmedic GmbH, un pionero en el comercio de productos médicos con CBD, cuenta con una amplia experiencia empresarial. Además, mantiene una extensa red en la industria y asesora a empresas internacionales en el campo de los cannabinoides médicos.