CBD para inflamaciones
Inhaltsverzeichnis
¿Qué efecto antiinflamatorio tiene el CBD?
¿Cómo actúa el CBD en las enfermedades inflamatorias crónicas?
¿Puede el CBD ayudar con la artritis y el reuma?
¿Qué estudios respaldan el uso de CBD en inflamaciones?
¿Cómo se toma el CBD en procesos inflamatorios?
¿Hay experiencias con CBD en inflamaciones intestinales como la enfermedad de Crohn?
¿Qué papel desempeña el sistema endocannabinoide en las inflamaciones?
¿Es el CBD también eficaz para las inflamaciones de la piel?
¿Qué es mejor para las inflamaciones: aceite de CBD, ungüento o cápsulas?
¿Existen riesgos al tomar CBD a largo plazo para las inflamaciones?
¿Existen conocimientos sobre el CBD y la prostatitis?
¿Qué efecto antiinflamatorio tiene el CBD?
Cannabidiol (CBD), un cannabinoide no psicoactivo de la planta de cáñamo, muestra en estudios preclínicos un espectro notablemente amplio de efectos antiinflamatorios. Estos se basan en la modulación de procesos centrales inmunológicos, de estrés y del metabolismo celular, y no se limitan a una sola red de señales. Más bien, el CBD actúa en varios niveles moleculares simultáneamente, un aspecto que lo hace especialmente interesante para el tratamiento complementario de enfermedades crónicas inflamatorias.

Inhibición de citoquinas proinflamatorias
Numerosos estudios muestran que el CBD reduce la expresión y liberación de citoquinas proinflamatorias clásicas como Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), Interleucina-1β (IL-1β), Interleucina-6 (IL-6) y Interferón gamma (IFN-γ) reduce significativamente. Estos mensajeros proinflamatorios juegan un papel clave en la patogénesis de diversas enfermedades crónicas, desde trastornos autoinmunes hasta enfermedades neurodegenerativas y síndromes metabólico-inflamatorios.
En un modelo de encefalomielitis autoinmune experimental (EAE), una forma experimental de esclerosis múltiple, se mostró que Kozela et al. (2011), que el CBD inhibió la proliferación de células T patógenas y la producción de citoquinas. También en modelos murinos de macrófagos se pudo Nichols & Kaplan (2020) demuestran el efecto antiinflamatorio del CBD mediante una reducción en la expresión génica de IL-6, TNF-α y CCL2.
Bloqueo de vías centrales de señalización inflamatoria
El CBD interviene específicamente en cascadas de señalización intracelular que son cruciales para la respuesta celular inflamatoria. Entre los efectos más importantes se encuentran:
- Inhibición de la vía NF-κB (Factor nuclear potenciador de cadenas ligeras kappa de células B activadas), un factor de transcripción central para genes proinflamatorios.
- Modulación del sistema MAPK/ERK (Proteína quinasa activada por mitógenos), que controla las respuestas celulares a estímulos.
- Supresión del inflamasoma NLRP3, un sensor intracelular para la activación de procesos inflamatorios.
Estos mecanismos fueron, entre otros, revisados en Pisanti et al. (2017) y Gugliandolo et al. (2020) descritos en detalle y considerados como vías centrales para el efecto antiinflamatorio del CBD.
Influencia en la actividad de las células inmunitarias
Además, el CBD modula la activación y diferenciación de las células inmunitarias. Reduce:
- la Proliferación y secreción de citoquinas de células T
- la Activación de la microglía, las células inmunitarias residentes del sistema nervioso central
- la Proinflamación de células macrófagas, inhibiendo la polarización hacia el fenotipo M1 y apoyando el fenotipo antiinflamatorio M2
Estos efectos inmunomoduladores son especialmente relevantes para enfermedades neuroinflamatorias y autoinmunes, como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide o las enfermedades inflamatorias crónicas intestinales.
Propiedades antioxidantes y citoprotectoras
Otro aspecto antiinflamatorio del CBD es su acción antioxidante. Los procesos inflamatorios están estrechamente relacionados con el estrés oxidativo, en el que las especies reactivas de oxígeno (ROS) causan daño celular. El CBD contrarresta este proceso mediante:
- Inhibición de la producción de ROS
- Inducción de enzimas antioxidantes como Superóxido dismutasa (SOD) o Hemooxigenasa-1 (HO-1)
- Protección de la función mitocondrial y la integridad del ADN
Estos efectos fueron descritos, entre otros, en la revisión de Atalay et al. (2020) destacado.
El CBD muestra un perfil multifactorial antiinflamatorio, que va más allá de la mera supresión de los síntomas. Influye en puntos clave del sistema inmunológico, reduce las citocinas proinflamatorias, modula vías de señalización cruciales como NF-κB y NLRP3, y protege contra el estrés oxidativo. Estos efectos se han descrito tanto en modelos in vitro, experimentos con animales como en primeros contextos clínicamente relevantes.
El CBD posee un gran potencial como sustancia complementaria en el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas. Su efecto depende de la dosis, es sensible al contexto y debe administrarse bajo supervisión médica, especialmente en casos de enfermedades subyacentes o terapias inmunosupresoras.
¿Cómo actúa el CBD en las enfermedades inflamatorias crónicas?
El cannabidiol (CBD) actúa en enfermedades inflamatorias crónicas a través de múltiples mecanismos moleculares e inmunológicos que se muestran consistentes en estudios preclínicos y también se aplican en primeros contextos clínicos. Las inflamaciones crónicas se caracterizan por una activación persistente y desregulada del sistema inmunológico, a menudo acompañada de estrés oxidativo, daño tisular y un desequilibrio en las citocinas. El CBD actúa en varios puntos críticos:
Modulación del sistema inmunológico
El CBD muestra un efecto inmunomodulador, sin ser inmunosupresor en el sentido clásico. Promueve el equilibrio entre procesos inmunes pro- y antiinflamatorios:
- Reducción de citocinas proinflamatorias como TNF-α, IL-1β, IL-6 e IFN-γ
- Estimulación de citocinas antiinflamatorias como IL-10
- Influencia en la diferenciación de células T, por ejemplo, mediante la inhibición de la actividad de células Th1 y Th17, que son centrales para procesos autoinmunes
- Supresión de la activación de la microglía en el sistema nervioso central (relevante para enfermedades neuroinflamatorias)
Estas propiedades inmunorreguladoras fueron descritas, entre otros, en la revisión de Pisanti et al. (2017) así como en los trabajos originales de Kozela et al. (2011) y Gugliandolo et al. (2020) documentado.
Inhibición de vías centrales de señalización inflamatoria
El CBD interviene en procesos clave de la inflamación crónica, entre otros mediante:
- Inhibición de la vía de señalización NF-κB, un regulador principal de la expresión génica inflamatoria
- Bloqueo del inflammasoma NLRP3, que está patológicamente activa, entre otras, en artritis reumatoide, esclerosis múltiple y Alzheimer
- Modulación de la vía de señalización JAK/STAT y MAPK, que ambos están involucrados en la proliferación celular, la respuesta inflamatoria y la autoinmunidad
Estos efectos actúan directamente sobre la transcripción de mediadores inflamatorios y, por lo tanto, sobre el curso de procesos crónico-inflamatorios.
Efectos antioxidantes y citoprotectores
La inflamación crónica está estrechamente relacionada con estrés oxidativo relacionado. El CBD actúa como antioxidante al:
- inhibe la formación de especies reactivas de oxígeno (ROS)
- la expresión de enzimas protectoras como SOD y HO-1 aumenta
- Estabiliza la función mitocondrial y previene daños oxidativos en el ADN
Estas propiedades protegen los tejidos contra daños estructurales y contribuyen al alivio de síntomas secundarios (p. ej., dolor, fibrosis).
Modelos de enfermedad relevantes para la aplicación
El efecto antiinflamatorio del CBD ha sido demostrado en varios modelos de enfermedades crónicas:
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Enfermedad |
Efecto comprobado |
Ejemplos de estudios |
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Artritis reumatoide |
Reducción de TNF-α, IL-1β, hinchazón articular |
Gugliandolo et al., 2020 |
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Colitis ulcerosa / enfermedad de Crohn |
Mejora de la mucosa intestinal, reducción de la infiltración |
Nichols & Kaplan, 2020 |
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Esclerosis múltiple (modelo EAE) |
Inhibición de células T patógenas, inactivación de microglía |
Kozela et al., 2011 |
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Psoriasis |
Inhibición de la proliferación y la inflamación de queratinocitos |
Pisanti et al., 2017 |
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Neurodegeneración (modelo de Alzheimer) |
Protección contra la neuroinflamación mediada por microglía |
Atalay et al., 2020 |
El CBD despliega un amplio perfil antiinflamatorio en enfermedades crónicas inflamatorias. Modula las reacciones inmunitarias, inhibe vías de señalización proinflamatorias y protege las células del estrés oxidativo, sin la profundidad inmunosupresora de los medicamentos clásicos. Esto lo convierte en un candidato prometedor para tratamiento complementario o aditivo enfermedades inflamatorias crónicas. Sin embargo, la aplicación debe acompañado por un médico y a una calidad estandarizada prestar atención al producto de CBD, especialmente si existe una medicación previa (p. ej., inmunosupresores).
¿Puede el CBD ayudar con la artritis y el reuma?
Sí, el cannabidiol (CBD) muestra en estudios preclínicos y primeros estudios clínicos efectos prometedores en enfermedades inflamatorias reumáticas como la artritis y el reuma. Los efectos subyacentes son tanto antiinflamatorios como analgésicos, lo que hace que el CBD sea potencialmente una opción terapéutica complementaria en enfermedades articulares crónicas inflamatorias.
Mecanismos de acción relacionados con enfermedades reumáticas:
Inhibición de citocinas proinflamatorias: Estudios como el de Kozela et al. (2011) muestran que el CBD puede reducir significativamente la producción de mediadores inflamatorios como TNF-α, IL-6 e IFN-γ. Estas citocinas juegan un papel central en la patogenia de la artritis reumatoide.
Influencia sobre células T y microglía: El CBD inhibe las células T helper activadas tipo Th1 y Th17, que participan de forma decisiva en la generación de inflamación autoinmune. Al mismo tiempo, según el mismo estudio, reduce la activación de la microglía en el sistema nervioso central, lo que puede disminuir la inflamación sistémica.
Reducción de la hinchazón articular y el dolor: En modelos animales de artritis reumatoide se ha demostrado que el CBD reduce la hinchazón en las articulaciones afectadas, mejora la movilidad e inhibe procesos de dolor neuropático, entre otros mediante la modulación del receptor TRPV1 y del sistema endocannabinoide.
Estrés oxidativo y neuroinflamación: Las inflamaciones crónicas como en la artritis se asocian con estrés oxidativo. El CBD actúa aquí como antioxidante, inhibiendo la actividad de enzimas relacionadas con la inflamación como COX-2 e iNOS y reduciendo la producción de especies reactivas de oxígeno (por ejemplo, según Jastrząb et al., 2020).
Indicaciones clínicas y uso
- En revisiones y primeras observaciones clínicas se informa que pacientes con molestias reumáticas se benefician de un alivio de síntomas típicos como rigidez, dolor articular e inquietud nocturna gracias al CBD, especialmente con uso regular.
- Sin embargo, aún falta una revisión clínica sistemática como la que existe para antirreumáticos aprobados. Hasta ahora, se trata de usos off-label que deben evaluarse individualmente.
- Para el uso en enfermedades reumáticas crónicas, se consideran productos de CBD para administración oral o preparaciones tópicas (p. ej., geles o cremas de CBD).
El CBD muestra en modelos preclínicos y primeras observaciones en humanos propiedades antiinflamatorias y analgésicas en la artritis y enfermedades reumáticas. La evidencia es prometedora, pero aún no suficiente para una recomendación terapéutica estandarizada. Como medida complementaria, especialmente en sintomatología resistente a tratamientos, el CBD puede ser una opción de apoyo, aunque debe usarse bajo supervisión médica.

¿Qué estudios respaldan el uso de CBD en inflamaciones?
Varios estudios científicos fundamentados y revisiones demuestran los efectos antiinflamatorios del cannabidiol (CBD), tanto en modelos preclínicos como en los primeros enfoques clínicos. A continuación, una selección de publicaciones relevantes que respaldan el uso de CBD en inflamaciones:
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Autor / Año |
Título del estudio |
Relevancia para inflamaciones |
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El cannabidiol inhibe células T patógenas, disminuye la activación microglial espinal y mejora la enfermedad similar a la esclerosis múltiple en ratones C57BL/6 |
Muestra que el CBD inhibe la actividad inflamatoria de células T en un modelo murino y reduce la activación de microglía en la médula espinal – mecanismos clave en enfermedades autoinmunes. |
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Cannabidiol: estado del arte y nuevos desafíos para aplicaciones terapéuticas |
Revisión exhaustiva sobre el efecto antiinflamatorio e inmunomodulador del CBD en diversas enfermedades crónicas inflamatorias. |
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Cannabinoides y el sistema inmunológico: el papel del cannabidiol y otros cannabinoides no psicoactivos en la inflamación |
El CBD actúa a través de receptores CB2, inhibición de NF-κB y regulación de citocinas (p. ej., TNF-α, IL-1β) – mecanismos centrales en la inflamación crónica. |
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CBD y neuroinflamación: revisión de datos preclínicos y clínicos |
Demuestra el efecto antiinflamatorio del CBD en enfermedades neuroinflamatorias como esclerosis múltiple, Alzheimer y dolor neuropático. |
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Cannabidiol (CBD) y sus análogos: una revisión de sus efectos sobre la inflamación |
Analiza varios estudios en animales y modelos celulares que muestran que el CBD actúa inhibiendo vías de señalización proinflamatorias (NF-κB, COX-2, iNOS). |
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Cannabinoides como nuevos fármacos antiinflamatorios |
Resumen anterior pero pionero sobre el efecto inmunosupresor del CBD y otros cannabinoides – especialmente en relación con las citocinas y las células T reguladoras. |
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Cannabinoides y estrés oxidativo: ¿Puede el cannabidiol ser un potente antioxidante? |
Además del efecto antioxidante, también se describe la actividad antiinflamatoria mediante la modulación de ROS y la producción de citocinas. |
¿Cómo se toma el CBD en procesos inflamatorios?
La ingesta de cannabidiol (CBD) en procesos inflamatorios depende del objetivo de uso, la gravedad de los síntomas, la tolerancia individual y la forma farmacéutica elegida. Estudios y revisiones muestran que las aplicaciones disponibles sistémicamente – especialmente en dosis medias a altas – son decisivas para el efecto antiinflamatorio.
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Forma de administración |
ventajas |
Área de aplicación en inflamaciones |
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Gotas orales (aceite) |
Buena controlabilidad, dosificación flexible, efecto sistémico |
Enfermedades crónicas inflamatorias (p. ej. reuma, EM) |
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Cápsulas / gel blando |
Sabor neutro, dosis estandarizada |
Inflamaciones con componente sistémico |
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Aplicación sublingual |
Inicio rápido de acción, alta biodisponibilidad |
Molestias inflamatorias agudas |
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Aplicación tópica (gel, crema) |
Efecto localizado limitado, baja carga sistémica |
Inflamaciones locales, p. ej. en artritis, inflamación muscular |
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Supositorios rectales |
Evitación del efecto de primer paso, alta biodisponibilidad |
En caso de sensibilidad estomacal o inflamación intestinal |
Recomendaciones de dosificación para enfermedades inflamatorias
Basado en revisiones (por ejemplo, Pisanti et al., 2017; Nichols & Kaplan, 2020) y estudios preclínicos se considera:
- Dosis inicial: aprox. 10–25 mg de CBD por día, para comprobar la tolerancia.
- Dosis terapéutica en inflamación crónica: generalmente 50–150 mg/día, según el cuadro clínico.
- En procesos inflamatorios graves (por ejemplo, enfermedades autoinmunes): Dosis de hasta 300 mg/día se han utilizado en estudios, por ejemplo, en esclerosis múltiple o enfermedad de Crohn.
Estas dosis se refieren principalmente al CBD puro (aislado o API). En productos de espectro completo, la eficacia puede verse potenciada por el llamado Efecto séquito (Sinergia con terpenos y otros cannabinoides) puede influir – aunque con una mayor complejidad en la evaluación del efecto.
Indicaciones especiales para la administración
- La regularidad es fundamental: El efecto antiinflamatorio del CBD se manifiesta no inmediatamente, sino acumulativa durante días o semanas.
- Titulación lenta: Para evitar efectos secundarios, la dosis debe ser incrementado lentamente ser.
- Interacción con otros medicamentos: El CBD puede inhibir enzimas CYP450 (p. ej., CYP3A4), lo que debe ser supervisado médicamente en caso de toma simultánea de inmunosupresores o AINE.
- Duración de la aplicación: Los procesos inflamatorios suelen requerir una ingesta a medio y largo plazo – Por ello, el CBD es especialmente adecuado para apoyar enfermedades inflamatorias crónicas.
El CBD puede aplicarse en procesos inflamatorios por vía oral, sublingual o tópica, según el tipo y la localización de la inflamación. Para enfermedades sistémicas es necesaria una ingesta regular de dosis medias a altas durante varias semanas requerido. La aplicación debe ajustarse individualmente y, idealmente, ser supervisada por un médico, especialmente en enfermedades autoinmunes subyacentes o medicación simultánea.

¿Hay experiencias con CBD en inflamaciones intestinales como la enfermedad de Crohn?
El cannabidiol (CBD) muestra en modelos preclínicos así como en primeras observaciones clínicas efectos potencialmente antiinflamatorios en enfermedades inflamatorias crónicas del intestino como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Los mecanismos de acción incluyen principalmente la modulación del sistema endocannabinoide, la inhibición de vías de señalización proinflamatorias como NF-κB, así como la influencia sobre receptores como CB2, GPR55 y PPARγ. Estos mecanismos conducen a una reducción de mediadores inflamatorios centrales como TNF-α, IL-1β e IL-6. En modelos animales se ha demostrado que el CBD alivia la inflamación de la mucosa, reduce el estrés oxidativo y estabiliza la barrera intestinal. Un pequeño estudio piloto clínico en pacientes con enfermedad de Crohn no mostró una mejora significativa en la remisión, pero sí una tendencia a la mejoría sintomática y a una mayor calidad de vida. Aunque actualmente faltan estudios amplios controlados con placebo, muchos afectados reportan mejoras subjetivas como reducción del dolor abdominal, menos flatulencias y mejor sueño. El CBD no debe entenderse como un sustituto de la terapia inmunosupresora clásica, sino como una medida complementaria. Un efecto terapéutico suele observarse solo con un uso regular en dosis medias (≥100 mg/día). La administración se realiza en forma de aceites, cápsulas o, si es necesario, también por vía rectal. En caso de medicación existente y enfermedad activa, es imprescindible el acompañamiento médico. Por lo tanto, el CBD puede desempeñar un papel de apoyo en las enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, especialmente para el control de síntomas y la mejora de la calidad de vida.
¿Qué papel desempeña el sistema endocannabinoide en las inflamaciones?
El sistema endocannabinoide (ECS) juega un papel central en la regulación de los procesos inflamatorios en el cuerpo humano. Está compuesto por ligandos endógenos (p. ej., anandamida y 2-AG), los receptores cannabinoides CB1 y CB2, así como las enzimas responsables de la síntesis y degradación de los endocannabinoides. En relación con la inflamación, el receptor CB2 tiene una importancia decisiva, ya que se expresa principalmente en las células inmunitarias y allí transmite señales antiinflamatorias.
Ante estímulos inflamatorios, el ECS se regula al alza de forma activa, especialmente en células inmunitarias, microglía, mastocitos y en el sistema gastrointestinal y nervioso central. La activación del receptor CB2 por ligandos endógenos o exógenos como el CBD conduce a la inhibición de la liberación de citocinas proinflamatorias (por ejemplo, TNF-α, IL-1β, IL-6), a la reducción del estrés oxidativo y a la modulación de la migración y activación de células inmunitarias. Al mismo tiempo, la activación del ECS favorece la liberación de mediadores que resuelven la inflamación y así contribuye al retorno al equilibrio inmunológico (función homeostática).
Aunque el cannabidiol (CBD) no actúa directamente como agonista CB2, modula el sistema endocannabinoide (ECS) de forma indirecta, por ejemplo, inhibiendo la recaptación y degradación de anandamida (inhibición de FAAH), bloqueando GPR55 como receptor proinflamatorio, activando PPARγ y ejerciendo efectos inmunorreguladores adicionales a través de TRPV1 y 5-HT1A. Esta acción multifactorial explica el potencial beneficio antiinflamatorio amplio del CBD en diversas enfermedades crónicas inflamatorias. En conjunto, el sistema endocannabinoide representa un objetivo terapéutico importante para el control de la inflamación, tanto en procesos autoinmunes, alérgicos como neuroinflamatorios.
¿Es el CBD también eficaz para las inflamaciones de la piel?
Sí, el cannabidiol (CBD) también muestra un potencial terapéutico prometedor en inflamaciones cutáneas. La piel no solo es un órgano de protección, sino también un tejido inmunológico activo que cuenta con su propio sistema endocannabinoide (ECS). Este consiste – de manera análoga a otros tejidos corporales – en receptores cannabinoides (especialmente CB2), ligandos endógenos (como la anandamida) y las enzimas correspondientes. El CBD interactúa con estas estructuras y puede así modular los procesos inflamatorios de la piel.
Los estudios demuestran que el CBD ejerce efectos antiinflamatorios, antioxidantes y antiproliferativos sobre queratinocitos, células T y otras células inmunitarias de la piel. Inhibe citocinas proinflamatorias como IL-6 y TNF-α, reduce el estrés oxidativo y estabiliza la función barrera de la piel. Además, influye en vías de señalización inflamatorias implicadas en la patogenia de dermatosis inflamatorias crónicas mediante la activación de PPARγ, TRPV1 y la inhibición de GPR55.
En modelos preclínicos y en los primeros estudios clínicos, el CBD ha mostrado efectos positivos en enfermedades como dermatitis atópica, psoriasis, dermatitis seborreica y acné. Reduce la producción de sebo, disminuye el picor, inhibe la proliferación de células inflamatorias y contribuye a la regeneración de áreas cutáneas dañadas.
Es especialmente interesante la aplicación tópica de CBD en forma de cremas, pomadas o lociones, ya que actúa directamente sobre las áreas cutáneas afectadas y evita en gran medida los efectos secundarios sistémicos. Una aplicación regular puede mejorar la estructura de la piel, reducir la propensión a inflamaciones y proporcionar alivio subjetivo.
El CBD posee un efecto antiinflamatorio comprobado en la piel y puede usarse como apoyo en diversas enfermedades dermatológicas, especialmente en enfermedades cutáneas inflamatorias crónicas. Sin embargo, se necesitan más estudios controlados amplios para definir recomendaciones precisas de dosificación e indicaciones.
¿Qué es mejor para las inflamaciones: aceite de CBD, ungüento o cápsulas?
La forma de administración de cannabidiol (CBD) más adecuada para inflamaciones — aceite, pomada o cápsulas — depende en gran medida del tipo y la localización de la inflamación. La biodisponibilidad, el inicio del efecto y la profundidad terapéutica deseada juegan un papel central.
Aceite de CBD (sublingual): El aceite de CBD, que se administra bajo la lengua, actúa relativamente rápido (dentro de 15–45 minutos) y tiene una biodisponibilidad de media a buena. Esta forma es especialmente adecuada para inflamaciones sistémicas, como ocurre en enfermedades autoinmunes (p. ej., artritis reumatoide, esclerosis múltiple) o enfermedades inflamatorias crónicas del intestino (EII). Debido a la absorción directa a través de la mucosa bucal, el CBD puede influir en el estado inflamatorio de todo el cuerpo.
Cápsulas de CBD (oral): Las cápsulas de CBD se absorben en el tracto gastrointestinal y despliegan su efecto de forma retardada (después de aproximadamente 1–2 horas), pero durante un período de tiempo más prolongado. Son ideales para inflamaciones crónicas internas, por ejemplo en enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o tendencia inflamatoria sistémica. Las cápsulas ofrecen una dosificación estandarizada, son neutras en sabor y especialmente prácticas para la ingesta diaria.
Ungüentos / cremas de CBD (tópico): Las aplicaciones tópicas de CBD actúan local y son especialmente en enfermedades inflamatorias de la piel (p. ej., psoriasis, neurodermitis, acné) o inflamaciones articulares superficiales (p. ej., artrosis en dedos, rodillas) adecuado. El efecto se limita a la región tratada, minimizando así los efectos secundarios sistémicos. Estudios muestran que las cremas de CBD estabilizan la barrera cutánea, alivian el picor y el enrojecimiento, y pueden inhibir localmente los procesos inflamatorios.

Comparación de formas de aplicación en inflamaciones
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Forma de administración |
Inicio de acción |
Zona objetivo |
Ventaja |
Restricción |
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Aceite de CBD |
15–45 minutos |
Sistémico (p. ej., reuma, EM) |
Efecto rápido, dosificación flexible |
Sabor, se requiere ingesta regular |
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Cápsulas de CBD |
60–120 minutos |
Sistémico (p. ej., EII) |
Duradero, buena dosificación |
Inicio de acción retardado |
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Pomada de CBD |
Local, en minutos |
Local (p. ej., psoriasis, articulaciones) |
Efecto directo, sin carga sistémica |
Sin efecto en inflamaciones sistémicas |
La mejor forma de aplicar CBD en inflamaciones depende del área de uso. Para inflamaciones sistémicas el aceite de CBD o las cápsulas son útiles, según el inicio de acción deseado. En inflamaciones locales de la piel o las articulaciones tienen pomadas y cremas tópicas Ventajas. En muchos casos, una combinación de aplicación interna y externa es especialmente efectiva.
¿Existen riesgos al tomar CBD a largo plazo para las inflamaciones?
Sí, con la ingesta a largo plazo de cannabidiol (CBD) para el tratamiento de enfermedades inflamatorias pueden surgir riesgos y efectos secundarios potenciales, aunque el CBD generalmente se considera bien tolerado. La situación actual de los estudios muestra que CBD puede usarse de forma segura durante semanas o meses, especialmente en dosis terapéuticamente relevantes. Sin embargo, la experiencia a largo plazo durante muchos años, sobre todo en personas sanas, es limitada, por lo que se recomienda un seguimiento médico regular.
Posibles riesgos y efectos secundarios con el uso a largo plazo
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Aspecto |
Posible efecto |
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Función hepática |
En dosis altas (a partir de aprox. 20 mg/kg/día) el CBD puede aumentar los valores hepáticos (ALT, AST), especialmente con la ingesta simultánea de medicamentos como ácido valproico. |
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Interacciones medicamentosas |
El CBD inhibe enzimas del sistema CYP450 (especialmente CYP3A4, CYP2C19), lo que puede alterar los niveles plasmáticos de otros medicamentos – p. ej., inmunosupresores, anticoagulantes o antiepilépticos. |
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Fatiga y sedación |
Principalmente con dosis altas o en combinación con sustancias que deprimen el sistema nervioso central (p. ej., antidepresivos). |
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Molestias gastrointestinales |
Ocasionalmente se presentan náuseas, diarrea o cambios en el apetito, especialmente con la ingesta oral. |
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Faltan datos a largo plazo en parte |
Especialmente en personas sanas sin enfermedad inflamatoria, aún no existen datos válidos a largo plazo durante años. |
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Inmunomodulación |
El CBD tiene efecto inmunosupresor – se debe tener precaución en pacientes con sistema inmunológico debilitado o infecciones crónicas. |
Particularidades en enfermedades inflamatorias crónicas
En pacientes con Enfermedades autoinmunes (p. ej., artritis reumatoide, EM, enfermedad de Crohn) el uso a largo plazo de CBD como complemento antiinflamatorio puede ser útil. En estos casos, la ingesta siempre debe ser acompañado médicamente se debe tener precaución, especialmente con inmunosupresión simultánea o terapia con corticoides.
El La ingesta a largo plazo de CBD contra inflamaciones se considera bien tolerada, pero conlleva ciertos riesgos, especialmente en relación con Función hepática e interacciones medicamentosas. Se recomienda encarecidamente una evaluación individual de beneficios y riesgos por un médico experimentado, así como controles regulares de laboratorio y terapia en caso de uso prolongado. Para estados inflamatorios crónicos, el CBD puede ser un complemento valioso, pero no una automedicación general sin supervisión.
¿Existen conocimientos sobre el CBD y la prostatitis?
Un enfoque prometedor para el tratamiento local de la prostatitis crónica no bacteriana es el uso de supositorios rectales que contienen CBD como CANNEFF® SUP. Estos contienen 100 mg de cannabidiol en combinación con ácido hialurónico y actúan directamente en el lugar de la inflamación. En un estudio piloto con 16 pacientes, tras 30 días de uso se observó un alivio significativo de síntomas típicos como dolor pélvico, trastornos miccionales y disfunciones sexuales. El efecto fue comparable al de terapias sistémicas como los bloqueadores alfa o los antiinflamatorios no esteroideos, pero con la ventaja de una aplicación localizada y limitada, y un menor potencial de efectos secundarios sistémicos. El efecto sinérgico del CBD antiinflamatorio y el ácido hialurónico regenerador de tejidos convierte a CANNEFF® SUP en un complemento innovador para el tratamiento del síndrome de dolor pélvico crónico, especialmente para pacientes que buscan una alternativa no invasiva y bien tolerada frente a los medicamentos convencionales. Sin embargo, siempre es necesaria una evaluación médica antes de iniciar la terapia.
Fuentes
Nagarkatti, P., Pandey, R., Rieder, S. A., Hegde, V. L., & Nagarkatti, M. (2009). Cannabinoides como nuevos fármacos antiinflamatorios. Química medicinal futura, 1(7), 1333–1349. https://doi.org/10.4155/fmc.09.93
Nichols, J. M., & Kaplan, B. L. F. (2020). Respuestas inmunitarias reguladas por cannabidiol. Investigación sobre cannabis y cannabinoides, 5(1), 12–31. https://doi.org/10.1089/can.2018.0073
Pisanti, S., Malfitano, A. M., Ciaglia, E., Lamberti, A., Ranieri, R., Cuomo, G., Abate, M., Faggiana, G., Proto, M. C., Fiore, D., Laezza, C., & Bifulco, M. (2017). Cannabidiol: Estado del arte y nuevos desafíos para aplicaciones terapéuticas. Farmacología y terapéutica, 175, 133–150. https://doi.org/10.1016/j.pharmthera.2017.02.041
Burstein S. (2015). Cannabidiol (CBD) y sus análogos: una revisión de sus efectos sobre la inflamación. Química bioorgánica y medicinal, 23(7), 1377–1385. https://doi.org/10.1016/j.bmc.2015.01.059
Kozela, E., Lev, N., Kaushansky, N., Eilam, R., Rimmerman, N., Levy, R., Ben-Nun, A., Juknat, A., & Vogel, Z. (2011). El cannabidiol inhibe células T patógenas, disminuye la activación microglial espinal y mejora la enfermedad similar a la esclerosis múltiple en ratones C57BL/6. Revista británica de farmacología, 163(7), 1507–1519. https://doi.org/10.1111/j.1476-5381.2011.01379.x
Atalay, S., Jarocka-Karpowicz, I., & Skrzydlewska, E. (2019). Propiedades antioxidantes y antiinflamatorias del cannabidiol. Antioxidantes (Basilea, Suiza), 9(1), 21. https://doi.org/10.3390/antiox9010021
Gugliandolo, A., Pollastro, F., Bramanti, P., & Mazzon, E. (2020). El cannabidiol ejerce efectos protectores en un modelo in vitro de la enfermedad de Parkinson activando la vía AKT/mTOR. Fitoterapia, 143, 104553. https://doi.org/10.1016/j.fitote.2020.104553
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